CITRID de la U. de Chile: Balances, voces, convergencias y desafíos: Academia, Estado y sociedad civil

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Por Jaime Campos, Profesor asociado del Departamento de Geofísica de la U. de Chile Director del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres, CITRIO, de la Universidad de Chile

Foto Felipe PoGa

Si hacemos un recuento y si consideramos todos los esfuerzos realizados en nuestro país -desde el año 2010 en adelante- para abordar los desastres socionaturales, hay dos elementos de análisis que destacan.

Lo primero es que posterior al mega terremoto del 27/F emergió con fuerza un nuevo discurso o, si se prefiere, un “nuevo paradigma” respecto a los desastres socionaturales. Empezamos a hablar en claves tales como el riesgo y la gestión y/o reducción de éste, amenazas, vulnerabilidades, resiliencia, etc.

Lo segundo es que se produjo un aprendizaje y una internalización de lecciones no solo para el Estado -y sus órganos abocados directamente a la emergencia-, sino también para la academia y la sociedad civil. Por ejemplo, los sistemas de alerta temprana mejoraron sustancialmente, se eliminaron ciertas “trabas administrativas” que ralentizaban la acción del Estado y surgieron, tanto en el mundo público como privado, iniciativas orientadas a la prevención, preparación, mitigación del riesgo, así como a la reacción frente a la emergencia y reconstrucción post desastre; es decir, a la comprensión del riesgo como un ciclo.

Si bien el saldo es positivo por cuanto existen avances, persisten problemas.

Tanto el riesgo como la amenaza y los desastres socionaturales, per se, son pluridimensionales, por lo que requieren de un abordaje integral para el corto, mediano y largo plazo, incluyendo la exposición y la vulnerabilidad, características propias del desastre, así como su gobernanza. Lamentablemente, pese a los aprendizajes las actuales iniciativas legales en discusión respecto a estas materias carecen de coherencia entre sí, adolecen de una visión sistémica y están más bien enfocadas sólo a la respuesta ante la emergencia.

A modo de mea culpa, de un tiempo a esta parte desde la academia hemos cedido el protagonismo en ciertos “temas país”, lo que ha contribuído sin duda a reducir el nivel de discusión que este debate nacional requiere y que Chile merece.

A mayor abundamiento, analicemos un caso concreto

Hace 10 años, entre enero y julio del 2007, una serie de temblores (casi mil) se sintieron en las cercanías de Puerto Aysén, desatando en la población una gran preocupación y una fuerte demanda hacia las autoridades locales y nacionales, en términos de gestión del riesgo de desastres socionaturales. El evento más crítico se registró el 21 de abril de ese año, con un sismo de magnitud Richter de M6.2, de epicentro situado en la proximidad de Puerto Aysén, que generó un deslizamiento de masa que al ingresar al fiordo produjo un “tsunami de fiordo”, o sea, una serie de olas y marejadas en la zona costera vecina, provocando cuatro muertos, seis desaparecidos y daños materiales que sumaron cien millones de dólares.

En este caso, un elemento importante -además del desastre natural- fue la crisis institucional, de legitimidad y política que se desató por la falta de coordinación entre las autoridades locales y nacionales para hacer frente a la emergencia, la cual fue agudizada por la incapacidad de los entes técnicos encargados de generar el conocimiento pertinente y oportuno.

En este contexto, la falta de directrices claras y coherentes por parte de las instituciones locales y nacionales fue progresivamente acentuando la tensión social y política en Aysén. Mientras diferentes autoridades emitían explicaciones opuestas del fenómeno, generando desconfianza en la información oficial, los medios de comunicación –fundamentalmente los nacionales- disminuyeron el impacto de lo sucedido para los habitantes, contribuyendo al malestar social, la indiferencia y el desamparo, lo que no tardó en derivar en violentas protestas en contra de la visita de las autoridades, a solo horas del sismo crítico del 21 de abril.

¿Qué ocurrió en Aysén en 2007? ¿Qué faltó por hacer? ¿Cuál es el sistema que permitiría reducir eficazmente el riesgo frente a desastres socionaturales?

Esas son las preguntas a las que se orienta el Programa de Reducción de Riesgos y Desastres, CITRID, de la Universidad de Chile. Un espacio transversal donde, desde diversas disciplinas, se promueve la coordinación, integración, desarrollo y divulgación de saberes y prácticas –no solamente de carácter puramente científicos y tecnológicosque sean capaces de atender eficazmente los requerimientos del Estado y de la sociedad en torno a la gestión de los desastres socionaturales.

El origen de CITRID se remonta a fines de 2013, cuando un grupo de académicos de distintas facultades participó en la organización del X Simposio Internacional sobre Multi-riesgo de la Asociación de Universidades de la Cuenca del Pacífico (APRU), que se efectuaría al año siguiente.

Este equipo siguió trabajando y en 2016 se convirtió en el programa CITRID de la Universidad de Chile, integrado por académicos con reconocida experiencia y conocimiento en materias de gestión de riesgos de desastres socionaturales. Cada uno de ellos aporta desde diversas disciplinas como psicología, economía, ingenierías, sismología, geología, meteorología, climatología, ciencias de la computación, medicina, derecho, geografía, antropología y arquitectura, entre otras.

El programa promueve fuertemente la docencia y la divulgación de los saberes y prácticas para la reducción de los riesgos socionaturales, participando en foros abiertos de reflexión hacia la comunidad y con organismos del Estado. En este tiempo CITRID ha llevado adelante iniciativas que generan espacios de diálogo y tienden puentes entre la academia, el Estado y la ciudadanía.

Hoy CITRID está trabajando en convenios de colaboración con instituciones públicas, estamos organizando encuentros periódicos con ministerios y servicios, y estamos participando en instancias a nivel regional, como el Consejo Público Privado de las “100 Ciudades Resilientes”, donde fuimos convocados por la Intendencia de la Región Metropolitana. Hemos desarrollado numerosos seminarios de reducción y gestión de riesgos y hemos estado en interlocución constante con parlamentarios y con la Comisión Futuro del Senado.

Una iniciativa que nos tiene muy satisfechos es la organización de un Curso de Formación General para alumnos de diferentes facultades de nuestra Universidad, llamado “Gestión del Riesgo de Desastres Socio-Naturales: una Introducción Crítica e Integral a la Situación Chilena”, cuya tercera versión realizaremos este año.

Un enfoque transdisciplinario para un país vulnerable

En su trabajo, CITRID asume un enfoque transdisciplinar en el que se integran los diversos saberes provenientes de las disciplinas que atienden los temas de la reducción de los riesgos socionaturales en sus distintas fases: caracterización de amenazas, prevención, mitigación, respuesta, recuperación y reconstrucción. Por eso se habla de un enfoque integrador, holístico y transversal.

Este enfoque es fundamental en un país como Chile, altamente vulnerable frente a las amenazas de desastres naturales, que debe estar preparado para todo tipo de circunstancias. Por sus características geológicas es un territorio en el que constantemente ocurren y seguirán ocurriendo desastres naturales. Terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías, incendios forestales, remociones en masa en sus diversas categorías, marejadas y erupciones volcánicas son parte de nuestra historia.

Y volviendo al caso de Aysén, un enfoque transdisciplinario habría permitido abordar la situación a tiempo, considerando todas las fases de la reducción de los riesgos y todas las dimensiones del conocimiento que se requieren.

La transdisciplina mira el mundo en su unidad diversa, no separa aunque distinga diferencias. La transdisciplina representa la aspiración a un conocimiento lo más completo posible, que sea capaz de dialogar con la diversidad de los saberes humanos. Por eso el diálogo de saberes y la complejidad son inherentes a la actitud transdisciplinaria, que se plantea el mundo como pregunta y como aspiración. Así, la resiliencia que aspiramos construir en nuestro país ante los desastres naturales termina siendo una “propiedad” del sistema social, que emerge solo cuando tomamos conciencia colectivamente de este nuevo paradigma sobre el ciclo del riesgo y de los aspectos que lo determinan como un constructo social.

Ese es el enfoque que estamos trabajando desde CITRID y con el que pretendemos aportar a las políticas públicas del país.

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