Claudio Hetz: “Lo que nos ha hecho exitosos mundialmente es que hacemos cosas diferentes»

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Recientemente fue noticia por haber obtenido un financiamiento de 400 mil dólares de la Fundación Michael J. Fox para investigar una posible cura para el Parkinson. Pero esa es sólo una de las contribuciones que Claudio Hetz espera hacer a la neurobiología. Sus investigaciones generan expectación global y su laboratorio incluso podría estar cerca de encontrar la cura para la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), que destruye el sistema motor de millones de personas en todo el mundo.

Por Jennifer Abate C.

FOTOS Felipe PoGa

Donde el ojo externo esperaría el retrato de un científico insigne, cuelga uno en blanco y negro de John Coltrane en una pose relajada y desde cuya esquina inferior asoma el saxofón del músico. Y donde podrían estar los modelos 3D de las células que estudia, se posiciona sólido, ahora silente, un tocadiscos. La oficina de Claudio Hetz parece rendir tributo a la música, pero en realidad el homenaje es a la ciencia. El neurocientífico y académico de la Universidad de Chile, hoy foco de la atención mundial en su campo tras obtener 400 mil dólares de la Fundación Michael J. Fox con el fin de investigar posibles curas al Parkinson, responsable de un laboratorio de un piso completo en el que trabajan más de 40 personas y que toma decisiones sobre 15 proyectos en curso, se relaja con la música y con su banda La Nave, pero por sobre todo aprende de ella.

“Creo que la música me ha ayudado un poco a nutrir la ciencia. Nosotros –con la banda- nos dedicamos mucho a la improvisación, a generar espacios de descubrimiento también, musicales, y es lo que uno hace científicamente”. Esa capacidad experimental es, a su juicio, la que ha puesto a su equipo en la mira global. “Lo que nos ha hecho exitosos mundialmente es que hacemos cosas diferentes, con menos recursos que un laboratorio en Harvard, pero competimos. Nosotros hacemos conexiones no evidentes porque somos creativos y eso es lo que nos ha destacado”.

Tan reconocida ha sido la labor de su laboratorio, que recientemente su investigación, relativa al rol que juega el factor XBP-1 en la reparación de las células afectadas por Parkinson, ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) o Alzheimer, se adjudicó un millonario fondo incluso sin competir, una cuestión rarísima dentro del mundo científico. “Esto funciona así: la fundación hace un llamado para apoyar proyectos. Tú mandas una carta de intención y ellos la evalúan y después, si les interesa, te invitan a postular y luego tu proyecto se evalúa competitivamente. Así logramos financiamiento tres veces. Ahora enviamos este cuarto proyecto y después de haber mandado nuestra carta de intención nos llamaron por teléfono para decir que nos iban a apoyar, pues dado que ya hemos generado una relación de confianza y como consideran que somos líderes en el tema de homeostasis proteica y Parkinson, nos van a mover a una línea no competitiva. Eso significa que te financian sí o sí”.

Lo que financiarán, en este caso, será una validación cruzada, es decir, la realización de un mismo protocolo científico en dos lugares distintos para medir su efectividad.

“La gracia para las fundaciones es que quieren respuesta, quieren que el trabajo se haga bien para saber si la pregunta que se está testeando es relevante o no y así influir en la toma decisiones. A ellos no le importan los paper, quieren curar el Parkinson”.

Y a ustedes, ¿qué les va a permitir, en concreto, este financiamiento?

Todos nuestros proyectos de terapia génica los hemos desarrollado junto a Genzyme, en Estados Unidos, que es líder mundial en terapia génica. Genzyme está haciendo ensayos clínicos con terapia génica en Parkinson con pacientes, están inyectando en sus cerebros virus genéticamente modificados. Eso significa que tienen toda la infraestructura para producir biomoléculas para uso en humanos. Además, ya tienen toda la plataforma clínica, con los cirujanos, para llevar esto en forma correcta. Si este proyecto llega a ser exitoso en ambos lugares, probablemente Genzyme nos va a ayudar a acelerar esto hacia un ensayo clínico.

El factor de transcripción XBP-1 sin duda ha marcado su investigación y podría llevarlo a realizar enormes hallazgos. ¿Cómo llegó a este descubrimiento y por qué decidió comenzar a investigar en torno a las propiedades e impacto de este factor de transcripción?

La mayoría de las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer, el ELA, a pesar de que clínicamente se manifiestan de manera diferente a nivel del cerebro, tienen aspectos comunes, y eso tiene que ver con que la homeostasis de las proteínas falla y se comienzan a acumular proteínas en forma de amiloides agregados, que son altamente tóxicos y llevan a la disfunción sináptica o a la muerte neuronal.

En el paciente con Alzheimer estas proteínas se acumulan en el hipocampo y no lo dejan recordar, porque en el hipocampo almacenamos las memorias. En el Parkinson afectan las neuronas que producen el neurotransmisor dopamina y no podemos controlar los movimientos. Sin embargo, si miras a ambos en el microscopio, presentan alteraciones similares. XBP-1 es un regulador maestro, un gen fundamental que orquesta el proceso de reparación en la homeostasis proteica. Si tú lo prendes artificialmente, que es lo que estamos haciendo con la terapia, robustece mecanismos que tiene la neurona para reparar el daño y resistir el estrés que generan estas proteínas alteradas. Además, el año pasado descubrimos que XBP-1 no sólo mejora la homeostasis de las proteínas -“limpia la basura” en las neuronas-, sino que también potencia las sinapsis (conexiones entre las neuronas).

En el caso de la ELA han sido destacados y publicados sus descubrimientos sobre la sobreexpresión de la XBP-1. Incluso se ha dicho que podría encontrar la cura para la enfermedad ¿En qué fase está esta investigación y cuándo podríamos conocer resultados concretos?

Estamos en fase preclínica, que es lo que hacemos nosotros. Probablemente si un día pasamos a fases clínicas eso lo vamos a hacer en asociación con otras entidades, ya que nuestro rubro es la ciencia fundamental. De todas las enfermedades, mirando la literatura globalmente, probablemente en ELA es donde hay más chances de que esto funcione.

¿Por qué?

Descubrimientos de múltiples laboratorios del mundo han mostrado que el estrés de la homeostasis proteica es lo primero que falla y es fundamental. Yo empecé a trabajar en esto cuando empecé mi doctorado, en el 2000, hace 17 años, y cuando partí me motivé por el primer paper que salió en el campo y ahora hay miles de paper. Hemos estado siempre muy adelantados.

Con esta donación obtuvo 400 mil dólares que se suman a otros financiamientos conseguidos a través de fondos. ¿Existe un aporte estable de parte del Estado para estos proyectos fundamentales?

El apoyo importante en este momento es de la Iniciativa Científica Milenio. Soy director alterno del Instituto de Neurociencia Biomédica y eso es financiamiento a diez años, lo que nos da estabilidad. Otro apoyo importante es uno que partimos hace un año y medio, un Fondap a 10 años donde soy investigador asociado. Estos proyectos nos permiten explorar ideas un poco más locas, más a largo plazo, que van a ser las que tienen impacto.

Lo malo es que los fondos, aunque suenan grandes, cuando se reparten no lo son. No tenemos grandes financiamientos. Uno ve Estados Unidos, donde los laboratorios importantes reciben uno o dos millones de dólares y hacen la diferencia. Nos tenemos que arreglar con lo que tenemos.

En enero se firmó el proyecto de ley que oficializa la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. ¿Cuáles son sus expectativas al respecto?

Es una buena señal, pero ahora hay que ver los números, porque esto va a ser importante sólo si por lo menos se duplica el fondo de ciencia y tecnología y ojalá mucho más; lo ideal sería cuadriplicarlo. La mayoría de los fondos nuevos se van a ir en el aparataje administrativo de un ministerio, no en ciencia, entonces vamos a quedar casi igual. Si queremos hacer la diferencia, hay que invertir de verdad. Yo creo que lo importante es que el ministerio va a transformar la ciencia en un tema político, entonces va a haber políticos cuyo trabajo va a ser sacar iniciativas, fomentar sus indicadores internos, y eso nos va a beneficiar.

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