El desafío de la banca ética en Latinoamérica

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POR JOAN MELÉ CARTAÑA, miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, asesor de la Cámara de Emprendedores y Empresarios de Cataluña, promotor de la banca ética en España y Latinoamérica y autor de los libros Dinero y conciencia y La Economía explicada a los jóvenes.

FOTO: Doble Impacto

En enero de 2016 la ONG Oxfam presentaba en el Foro de Davos un informe demoledor: las previsiones del año anterior habían quedado cortas y ya se podía afirmar que comenzábamos el año con un desequilibrio social y económico que permite que el 1% de la población mundial tenga más recursos económicos que el 99% restante.

Por otra parte, en la Cumbre Mundial para el Cambio Climático, que tuvo lugar en París en noviembre de 2015, se presentaron informes de la destrucción de la Tierra. Lo que sucede es que se ha roto el equilibrio biológico, han desaparecido miles de especies animales y vegetales, la deforestación de millones de hectáreas de bosques y selvas naturales crece cada año, y la contaminación de los suelos, las aguas y el aire que respiramos ha superado los máximos imaginables.

Frente a todo esto, ningún análisis profundo de las causas, ninguna autocrítica auténtica, ninguna voluntad decidida de cambiar las cosas. Primero son los negocios. Las grandes decisiones que afectan a la humanidad las siguen tomando personas anónimas ocultas tras las bambalinas, personas cuyo poder real ha convertido a los antiguos estados en marionetas fácilmente manipulables. La frase “los mercados mandan” ha sido pronunciada sin rubor por muchos gobernantes y sin que después de pronunciarlas presentaran su dimisión.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer? Todo menos desanimarnos o pensar que no podemos hacer nada. Esa sería la trampa, quizás sea ese el plan: una sociedad llena de conflictos y de caos, una sociedad asustada y desorientada es mucho más fácil de seguir manipulando. Ante el caos surge el miedo y cada uno se repliega en sus propios asuntos y sólo busca la supervivencia; ya no hay fuerzas ni claridad para cuestionar el sistema y mucho menos para intentar cambiarlo.

Una de las grandes mentiras del sistema actual, que se repite continuamente para que todos la consideren como verdad incuestionable, es la de afirmar que vivimos en un mercado libre en el que impera la ley de la oferta y la demanda, es decir, la competencia, y que el propósito sólo es maximizar los beneficios. Y esa mentira se repite con naturalidad y apariencia de sentido común en escuelas y universidades, para que las nuevas generaciones crezcan con ese virus inoculado y ni se planteen que las cosas pueden ser de otra forma.

Ya basta de mentiras! No todos los seres humanos son egoístas, hay personas que dedican sus vidas a los demás. Y el objetivo de la vida no es sólo sobrevivir, sino vivir. El ser humano aspira a algo más que comer y dormir, aspira a la Verdad, la Belleza y a la Bondad, y eso lo podemos observar en la religión, en la ciencia, en el arte y en los millones de voluntarios y de ONG que existen en el mundo.

Otro modelo económico es posible, necesario y urgente, y muchas personas lo estamos desarrollando en todo el mundo. Debemos difundir una economía humana, consciente, responsable, en la que el objetivo prioritario sea satisfacer las necesidades de “todos” los seres humanos, y hacerlo además en armonía con la Tierra. Una economía en la que las empresas tengan como propósito aportar soluciones verdaderas a las necesidades reales de las personas y no sólo conseguir el máximo beneficio en el mínimo tiempo posible.

Ante este contexto uno de los caminos es la banca ética. Este concepto surge a finales de los años sesenta, cuando algunos ya comienzan a darse cuenta de que los bancos utilizan el dinero de sus clientes para financiar actividades que muchos de ellos no permitirían si lo supieran. Entonces surgió esta idea tan sencilla y lógica, y por ello tan revolucionaria: “yo quiero que mi dinero, mientras yo no lo necesito, sea útil a la sociedad”. ¿Cómo? Pues financiando sólo a empresas y proyectos sustentables humana y medioambientalmente, así de sencillo, y además informando a los clientes de todas las inversiones. Eso es la banca ética, una banca que define de manera muy precisa cuáles son los criterios de inversión y de no inversión, y que es totalmente transparente con sus clientes.

El caso de Triodos Bank, el referente mundial de la banca ética, es digno de mención por su modernidad y por el espectacular éxito que ha conseguido en los últimos años, lo que ha llevado a muchas universidades y escuelas de negocios a estudiarlo como “el caso Triodos Bank”. Después de varios años de planificación, cuatro amigos que no lo necesitaban en absoluto, pues tenían sus vidas muy bien resueltas, deciden en el año 1980 fundar un banco europeo, moderno, profesional y con el propósito de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y del medioambiente. Como sucede con toda buena idea basada en valores humanos, cuando se inauguró el banco suscitó las sonrisas y burlas escépticas de los supuestos expertos que auguraban que duraría cuatro días porque no podría competir en el mercado; decían que no habría demanda. Primero fue en Holanda, luego Bélgica, Gran Bretaña, España, Alemania y ahora también con una oficina de inversiones en Francia; el banco no para de expandirse.

También cuando comenzamos en España, a finales del 2004, en plena euforia económica, los comentarios eran los mismos: aquí no será posible, no hay demanda, los clientes sólo buscan la máxima rentabilidad, etc. Pero no nos dejamos desanimar por los malos augurios y lo hicimos, conseguimos que miles, cientos de miles de personas confiaran en nosotros y nos apoyaran incondicionalmente para que el proyecto fuera un éxito. Conseguimos que algo que debería ser normal, la banca ética, fuera noticia excepcional, y que todos los medios de radio, televisión y prensa se interesaran por nosotros y nos ayudaran a difundirlo aún más. Y hoy se ha convertido en un fenómeno imparable, con más de 20 sucursales abiertas por toda España y con muchas más en previsión de apertura.

Un banco que sólo invierte en empresas y proyectos que aporten valor en el ámbito de la cultura, del medioambiente o del sector social, y que hace de la transparencia su valor fundamental, un banco así ha demostrado que es económicamente viable y que puede constituir el mejor ejemplo para la nueva economía. Si un banco ha podido cambiar, todas las empresas pueden hacerlo, no hay excusa.

Hace unos años Triodos Bank promovió la creación de la Alianza Global para una Banca con Valores (GABV), que hoy aglutina a 40 entidades bancarias de todo el mundo. Latinoamérica tiene la gran oportunidad de ser el continente en donde la banca ética se desarrolle; primero, porque es necesario para ayudar a redistribuir la riqueza de una forma más equilibrada, en armonía con el medio ambiente y poniendo a las personas en el centro, y segundo, porque ya empezamos hacerlo: para el año 2016 se inicia el prototipo Doble Impacto y el año 2017 se inicia el estudio de prefactibilidad del banco, con lo que esperamos hacia el 2020 ya iniciar las operaciones de una banca ética para Latinoamérica. Hoy son miles los que se suman a este proyecto, el de hacer que el dinero de las personas trabaje para construir una sociedad más equitativa y sostenible.

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