Violeta Parra en el Wallmapu: Tres reflexiones desde la interculturalidad y la interdisciplina

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Las autoras de Violeta Parra en el Wallmapu, Paula Miranda, Elisa Loncon y Allison Ramay, analizan la profunda relación de la artista con el mundo mapuche, su trabajo de entrevistas y recopilación y cómo este contacto influenció su propia creación. Un trozo de memoria revitalizado a partir del rescate de cuatro cintas con sus grabaciones que descansaban en la Mediateca de la Universidad de Chile.

Foto Colección Archivo Central Andrés Bello

LO MAPUCHE Y VIOLETA PARRA EN UNA CÁPSULA DEL TIEMPO

Por Paula Miranda

Conmemorar a Violeta en sus cien años implica un gran desafío, pues ella es un “manantial inagotable de vida humana”, como dice Nicanor. Una posibilidad es sacarla de los encasillamientos en los que ha sido puesta y valorarla en su real genialidad. Genialidad personal, pero que le viene dada también por la rica cultura chilena que ella investigó sistemáticamente. Sin embargo, en este ámbito había sido omitido el real impacto que tuvo en ella la cultura mapuche. En mi libro La poesía de Violeta Parra pensé que esa influencia era fundamental, pero faltaba una prueba contundente que demostrase la relación de Violeta con la música mapuche, de la misma forma que lo ocurrido con la cueca, la tonada, el canto a lo poeta o la sirilla. Su hijo Ángel daba una pista contundente, al testimoniar en Violeta se fue a los cielos el encuentro deslumbrado que había tenido su “mamita” con la machi María Painen Cotaro. Pero la prueba concreta estaba en archivos que redescubrí hace tres años en la Mediateca de la Universidad de Chile: cuatro cintas con ochenta minutos de grabación, en las que Violeta Parra entrevista con gran empatía a siete ülkantufe (cantores) y recopila treinta y nueve cantos en mapuzugun interpretados por ellos. En base al contenido de esas cintas y con la colaboración imprescindible de mis colegas Elisa Loncon y Allison Ramay, reconstruimos las historias que estaban detrás de esas cintas. Elisa tradujo, transcribió y explicó los cantos desde el conocimiento mapuche; entrevistamos a distintos descendientes o amigos de los cantores y pudimos contextualizar su trabajo y valorar el impacto de todo esto en su obra. Es lo que está en Violeta Parra en el Wallmapu. Su encuentro con el canto mapuche.

Es más, por las fechas de esas grabaciones (1957-58), es probable que esa conexión contribuyese a gatillar en ella su etapa más creativa y experimental, comenzando con El Gavilán, las anticuecas y sus décimas autobiográficas; todas de 1957. Con los años, esos cantos mapuche impactarían en muchas de sus canciones: nuevas imágenes amorosas y de mujeres (“El Gavilán”, “Qué pena siente el alma” o “Volver a los 17”); funciones rituales (“El Guillatún” y “Gracias a la vida”); reivindicación compasiva (“Levántate, Huenchullán”, “Según el favor del viento”); vitalismo y vínculo profundo con la naturaleza (“Es una barca de amores”). Pero pienso que lo más importante será la función social que cumplirá su canto, el que realiza acciones sobre el mundo: enamorar, conmemorar, festejar, sanar, agradecer.

Lo más impresionante en todo esto es el celo que Violeta puso particularmente en que estas cintas fuesen preservadas para la posteridad. Así, intentó dejarlas en archivos y museos, tanto en Chile, como en París y Ginebra. Sabía ella que había encontrado un tesoro, pero decidió no reinterpretar ni difundir ese legado, como sí lo hizo con los otros géneros tradicionales. Guardó así el tesoro para el futuro (que es ahora nuestro presente). Como si fuesen resguardadas en una cápsula del tiempo, estas conversaciones con los cantores y los cantos sobrevivieron a los álgidos años ‘60 y ‘70 y al silencio de las décadas siguientes, siendo conservadas intactas y casi milagrosamente por la Universidad de Chile. A sesenta años de su trabajo de recopilación, es probable que estemos mejor preparados hoy para aquilatar el sentido e importancia de su labor.

Violeta realizó el trabajo de recopilación entre 1957 y 1958 contratada por la Universidad de Concepción. Todo partió en Temuco, cuando el profesor Hernán Herrera condujo a Violeta hasta Millelche, donde ella se impactó con la machi María Painen Cotaro, visitándola durante un mes en su ruka y conociendo a través de ella la fuerza de la palabra, de las hierbas medicinales y del kultrung. Entrevistó a muchas personas del lugar y años más tarde compondría “El Guillatún”. Hoy la gente más anciana de Millelche recuerda cómo fueron esas visitas de Violeta a las comunidades: preguntando, aprendiendo y disfrutando de sus compañías. Al año siguiente ella visitó al menos en tres oportunidades Lautaro, lugar donde vivió su infancia, entre los años 1921 y 1927, y donde se enamoró del ülkantufe Juan López Quilapan y de Juanita Lepilaf, según testimonio de don Nicasio López. Lo mismo le sucedió con otras dos cantoras de la zona y con tres cantoras de Labranza. Hace unas semanas presentamos nuestro libro en Lautaro, invitadas por el alcalde y donde los invitados principales fueron las personas de la comunidad Pancho Francisco, a la cual pertenecieron los cantores. Ese día no sólo presentamos un libro, sino que los descendientes de estos cantores se reencontraron emocionados con las voces y recuerdos de sus antepasados, después de que sus cantos permaneciesen sesenta años en una cápsula del tiempo. El alcalde, en conversaciones con la comunidad Pancho Francisco, ha prometido que para los próximos meses construirá en esa comunidad una ruka, donde se recordará la memoria de los ülkantufe Juan y Juanita y el paso de Violeta por esas vidas. Cápsula del tiempo que encuentra hoy su sentido pleno en estos reencuentros, en nuestras conmemoraciones.

VIOLETA PARRA, SU VALOR PARA LA LENGUA Y PUEBLO MAPUCHE:

Por Elisa Loncon

El hallazgo de los treinta y nueve cantos mapuche de Violeta Parra constituye un hecho importante para el pueblo mapuche porque contiene diversidad de cantos y también un registro oral de la lengua de la época, de fines del año ‘60. Ello es un trozo de memoria para la nueva generación de mapuche que pueden aprender los estilos de interpretación, ritmos, metáforas que estos contienen, apropiarse de ellos y resignificarlo en el nuevo contexto cultural actual.

Por otro lado, la experiencia del diálogo intercultural de Violeta Parra, basado en el respeto y el valor del otro, en el aprendizaje de la cultura del otro, en la complementación de los saberes sobre el canto, nos muestra que es posible superar la tradicional escisión entre la cultura originaria, la chilena y la europea, para construir un modo de relación de enriquecimiento mutuo; pero además, esta experiencia enseña el valor de las raíces y el camino para llegar por sí mismo, al corazón y al espíritu primigenio de quienes somos.

EL MÉTODO INTERCULTURAL DE VIOLETA PARRA

Por Allison Ramay

En las cintas encontradas por Paula Miranda se encuentra una huella única, un encuentro intercultural con un respeto profundo por los diferentes cantos que guía a la investigadora en su camino junto a los cantores. El libro rescata la importancia de Violeta Parra como investigadora (ahora del canto mapuche), contrastándola con los estudiosos más productivos del siglo XIX y principios del siglo XX del canto mapuche. Si bien debemos agradecer el trabajo de estos investigadores (Rodolfo Lenz, Roberto Lehmann Nitsche, Félix José de Augusta), también debemos reconocer que se regían por categorías creadas por ellos mismos sin considerar el significado del canto que le tenían los cantores (lo que sería una violencia epistémica para Spivak). Si bien incluían los nombres y el lugar de precedencia de cada cantor, su método borraba las historias, el tono de sus voces y la agencia de los cantores.

En cambio, el método de Violeta Parra reflejado en las cintas (parecido al de Bertha Koessler) valoraba a la persona que transmitía el canto tanto como su canto. Es por eso que la risa, la alegría y el miedo de los cantores pudieron formar parte de este archivo investigativo. Además, el acto de dejar la interacción intacta entre investigadora y sujetos en la grabación y de no pasarla al papel refleja un trabajo transparente y generoso. En este sentido, las cintas y su contenido iluminan aún más el método intercultural de Violeta como también nos hacen reflexionar críticamente acerca de los métodos de investigación utilizados entre académicos en la actualidad.

FICHA:

VIOLETA EN EL WALLMAPU. SU ENCUENTRO CON EL CANTO MAPUCHE, Paula Miranda, Elisa Loncon, Allison Ramay

CIIR-Pehuen Editores

2017

139 páginas

pp06-violeta01

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