Karla Rubilar: «Apoyo la existencia del feminismo y de su accionar para lograr cambios en nuestro modelo sociocultural»

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La Intendenta de la Región Metropolitana es la encargada de autorizar los trazados de las marchas en Santiago y de decidir quiénes pueden hacerlo por la Alameda, desde donde miles de mujeres han obtenido notoriedad en los últimos meses a través de multitudinarias marchas feministas. En esta entrevista, que aceptó responder a través de un cuestionario escrito, Karla Rubilar, ex RN, ex Amplitud y una figura disonante dentro de la derecha debido a sus posiciones progresistas frente a “temas valóricos”, se refiere al movimiento de mujeres que ha copado la agenda en 2018 y a la necesidad de respetar la diversidad y las posiciones divergentes.

Por Jennifer Abate / Fotografías Intendencia de la Región Metropolitana

Intendenta, a usted le corresponde autorizar o rechazar las peticiones de quienes quieren marchar por la Alameda. ¿Por qué ha autorizado las marchas de las mujeres feministas en los últimos meses a pesar de que ha sugerido pensar en nuevos trazados?

La autorización o no de una manifestación y la búsqueda de nuevos recorridos para ellas no son excluyentes la una de la otra. Cada marcha es una marcha en sí misma. Se analiza en su mérito y se determina, en base a los informes propios, de Carabineros y Transportes, la factibilidad técnica de lo solicitado o se llama a los convocantes a buscar nuevas alternativas. Y ese proceso se realiza con todas las solicitudes que recibimos, que son muchas y de distintas clases.

Lo que pasa es que hay marchas que ya sea por su horario, masividad o porque generan caos, destrozos y situaciones de violencia, requieren de mayores precauciones. Creemos, como hemos dicho, que si un determinado grupo hace varias marchas consecutivas, debemos analizar nuevos trazados para no sobrecargar siempre a los mismos, como es el caso de los vecinos y comerciantes de la Alameda, que son quienes soportan las consecuencias de las marchas.

Las marchas estudiantiles, y en este último año las marchas feministas, tienen una mayor visibilidad pública, pero siempre hay un sustento técnico antes de dar la conformidad de una marcha. No es algo antojadizo sino que se estudia con todos los actores antes de decidir aprobar o rechazar.

¿Cuál es su evaluación del impacto que ha tenido el movimiento de mujeres en Chile en los últimos meses? Presionaron al Gobierno, que propuso una agenda de género y el tema sigue teniendo repercusión. ¿Hacia dónde, según usted, debería dirigirse la movilización?

A mí me encanta que las mujeres, a partir de los atropellos e injusticias que históricamente hemos vivido y que quizás hoy se han visibilizado con mayor fuerza, salgan a las calles y se manifiesten en contra del acoso, del abuso, de la violencia y del femicidio. Es importante porque tiene que ver con generar un cambio cultural que nos haga crecer como sociedad. Discrepo un poco, eso sí, con tu lectura de la presión al Gobierno: movilizaciones de mujeres vienen realizándose desde hace varios años a partir de la injusticia laboral de que las mujeres trabajemos lo mismo o más que un hombre y generalmente tengamos un sueldo más bajo y también respecto a la violencia machista que genera femicidios.

A eso sumamos este nuevo movimiento que también pone de relieve el acoso, el abuso sexual y el comportamiento misógino a raíz del caso de Harvey Weinstein y la fuerza del movimiento #MeToo. Creo que no es entonces una presión al Gobierno, es una necesidad que hemos compartido y de la cual nos estamos haciendo cargo. La sociedad es la presionada a dicho cambio y el Gobierno lo está empujando, como corresponde.

En un país donde aún hay definiciones confusas (o confundidas) sobre el feminismo, ¿qué representa este concepto para usted? ¿Se declara feminista?

Mientras sigan ocurriendo hechos que demuestren que no hay simetría, los postulados básicos de igualdad del feminismo estarán vigentes. El desarrollo mismo del feminismo y del rol de la mujer en el mundo contemporáneo ha ido creando nuevas líneas de pensamiento y de acción, algunas que comparto más que otras, pero en términos generales yo apoyo la existencia del feminismo y de su accionar para lograr cambios en nuestro modelo sociocultural.

Usted ha estado a favor de la ley de identidad de género, del aborto en tres causales y de la distribución de la píldora del día después, entre otras banderas que no han sido recogidas por la derecha. ¿Por qué permanecer en Chile Vamos? ¿Cuál es su lugar o su misión dentro de una coalición que se ha mostrado mayoritariamente contraria a la aprobación de estas medidas?

El derecho a tener opiniones distintas y a discrepar en algunos temas es inherente a la política, así como también a compartir objetivos y visiones de futuro. Yo tengo un compromiso importante con el Presidente Piñera y con nuestro gobierno, y en temas como los que mencionas él ha mostrado posiciones claras y coherentes con lo que son las libertades personales pero también con lo que es el bien común de la sociedad. En Chile Vamos hay gente que cree al igual que yo en esto, en la Nueva Mayoría existe gente que tiene diferencias, existen también en Revolución Democrática. Son temas valóricos en los que hay que buscar el bien común y donde es legítimo tener diferencias.

Usted fue madre por primera vez cuando era muy joven. Si no hubiera tenido las condiciones que tuvo y apoyo familiar para afrontar ese embarazo, ¿hubiera considerado abortar? ¿Por qué?

He contado más de una vez lo difícil que es ser madre joven, cuando uno recién está construyendo sus sueños e ilusiones y estos no consideran la responsabilidad de ser el soporte a tiempo completo de un pequeño ser humano. Pero eso les pasa a muchas mujeres. En mi caso, como bien dices, tuve una protección emocional y familiar que me permitió ser madre, ser mujer, ser profesional y seguir desarrollándome, lo que siempre agradeceré.

Ahora bien, la pregunta que me haces, la verdad, es algo que ni siquiera me planteé. Esto estaba conversado con anterioridad con mi mamá, por lo que cuando me enteré de la noticia no hice más que alegrarme y comenzar a asumir la enorme responsabilidad que esto conlleva. Mi hijo Patricio es lo mejor que me pudo haber pasado y fue, sin duda alguna, mi principal motivación para lograr titularme como médico cirujano.

¿Cree que su paso por centros de salud de comunas pobres ha definido su mirada sobre temas como el aborto o la anticoncepción de emergencia? ¿En qué medida?

De todas maneras. Pero me remontaría también a mis años de estudiante en la Universidad de Santiago, que me formó en una mirada más amplia respecto a estos temas. Creo que mi trabajo en consultorios o centros de atención primaria reforzó las ideas que ya tenía respecto al tema y sobre por qué en Chile se realizan anualmente miles de abortos. El tema es complejo y multicausal y uno tiene que verlo así. Ningún caso es igual a otro, ninguna circunstancia es igual a otra.

¿Considera que las posturas de las elites (de izquierda y derecha) frente a estos temas serían distintas si se relacionaran de manera más estrecha con ciudadanos comunes y corrientes, mayoritariamente pobres o de clase media en nuestro país?

Los temas valóricos dependen de cada uno y van mucho más allá de las ideologías que se tengan, sean de izquierda o derecha. Las diferencias tienen que ver con las condiciones sociales, económicas y culturales en que se dan. Y no creo que las elites, como las llamas, no sepan de esta realidad. Siento que más bien hay una tentación de imponer visiones propias al conjunto de la sociedad, y en demasiadas ocasiones sin respeto a la diversidad y a las posiciones divergentes. Y como bien dices, eso se da tanto desde la izquierda como desde la derecha, y en este asunto como en varios otros de los llamados “temas valóricos”.

Vamos a educación. Usted estudió en una universidad estatal. ¿Cuál cree que es el valor de este tipo de instituciones? ¿Qué opina sobre la ley de universidades estatales?

Tengo la mejor impresión de mi universidad, me formé ahí como profesional pero también como persona adulta y creo que en parte mi valoración del servicio público está definida por haber estudiado en la Usach. Es una entidad que te permite compartir con diferentes realidades socioeconómicas y esa complementariedad en la carrera te hace mirar la vida de una manera muy diferente. Creo que ese fue uno de mis máximos plus de estudiar allí.

En cuanto a la ley, siento sin duda que estas instituciones tienen una responsabilidad con su región Ahora, lo que nos hace falta es que tomen un rol relevante con el compromiso de desarrollo regional y para ello es fundamental una vinculación entre las universidades y el Gobierno Regional, para en conjunto buscar qué nos hace falta y empujar hacia allá. Deberían conectarse para contribuir al progreso de las estrategias y las áreas más desarrolladas de cada una de ellas para potenciar la región.

Es una gran medida el contar con universidades en lugares alejados, en regiones, en sectores extremos donde pocos llegan. Claro que su implementación requiere tomar las precauciones para que cumplan ese rol público que tienen las casas de estudios y finalmente logren su propósito, que es ir descentralizando y ser esa piedra angular en los distintos puntos del país donde estarán.

Finalmente, ¿cómo se siente más cómoda? ¿Siendo intendenta, parlamentaria o doctora?

Diría que cada cosa tiene su tiempo y que cada día tiene su afán. Soy feliz siendo médico, fui feliz siendo parlamentaria durante 12 años y ahora he asumido este desafío como Intendenta, que si bien ha sido duro por todo lo que uno posterga en la vida familiar, al final del día siempre deja una satisfacción.

Todos estos son roles diferentes, donde se cumplen diferentes funciones y hoy trabajamos por darle una mejor región, más amable, más inclusiva, más equitativa, como nos mandató el Presidente Piñera, a más de siete millones de santiaguinos, y esa responsabilidad sin duda que es muy motivante y en la cual también soy muy feliz.

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