Beatriz Sánchez

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(Apruebo Dignidad) Distrito 12 Región Metropolitana

Ha sido emocionante tomar conciencia de este proceso histórico. Pero también ha sido super duro, porque empiezas de cero a hacer un trabajo con gente que no conoces,  adaptándote a una pega que nunca habías hecho. Cuesta  al principio. Las primeras semanas pasamos muchas ho ras en miles de reuniones y sentíamos que no avanzaba mos nada. Y, de repente, empezamos a avanzar. Fue una  mezcla de todo eso. A algunas reuniones le pusimos las  “reuniones inhumanas” para reirnos un poco, porque ya  no encontrábamos más horas que exprimirle al día. A ra tos fue frustrante y también, para mí, ha significado mu cho aprendizaje, ya que estamos viviendo un proceso de  mucha innovación política. Estoy abriendo los ojos y las  orejas lo más que puedo. Dicen que “el bosque no te deja  ver los árboles” cuando estás muy metida en algo, por eso  una trata de tomar algo de distancia para gozar con lo  que está pasando. Estoy intentando hacer una reflexión  todas las semanas para no ir perdiéndome de cosas que  son super interesantes de mirar. Carolina Pérez, que me  está ayudando a levantar el trabajo territorial, me dijo:  “imagino que como periodista estás haciendo un registro  diario” y no, no se me había ocurrido. 

Supongo que a la gente que ha pasado por el congreso,  todo esto le resulta más fácil o cómodo. Hay cosas que me  siguen impresionando mucho, como la performatividad  de la política y el reconocimiento de identidades políticas,  algo a lo que no me acostumbro mucho. Creo que lo que  más me ha gustado mirar e ir absorbiendo es la relación  con los pueblos originarios. Aprender de sus formas y  tiempos políticos ha sido superinteresante. Es un Chile  que nunca había compartiendo un espacio así.  

Lo que más me llama la atención de la Constitución del  80 es que, al cimentar un sistema subsidiario neoliberal, lo  que se instauró no fue solo un sistema político-económico.  También se terminó afectando a una sociedad completa.  Hoy, hay una forma cultural neoliberal subsidiaria, por  decirlo así. Pensamos en neoliberal. Eso permea todos los  espacios: el valor de la competencia, del rascarse con las  propias uñas; se premia a los que sacan las mejores notas.  Me hace explotar la cabeza que eso se haya vuelto parte de  las relaciones sociales. El corazón de esto, para mí, es que  podamos superar ese sistema neoliberal con una Constitución de derechos sociales, democráticos, paritarios; y así,  quizás en diez años, la sociedad se mirará a sí misma de  forma distinta. Me dan ganas de llorar cuando lo digo. No  sé si lo logremos, pero ya estar pensando que podríamos  hacerlo como país es lo que me tiene acá. Sería el mayor  paradigma que podríamos cambiar.

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