Padres devoradores e hijos extraviados

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«El hijo adicto y el padre heroico, La Habana y Santo Domingo, constituyen ejes centrales en torno a los cuales se articula Hecho en Saturno», apunta Lucía Stecher en su crítica de la última novela de la artista dominicana Rita Indiana, «una escritora fundamental de la literatura dominicana contemporánea».

Por Lucía Stecher

Argenis Luna llega a La Habana en un estado de debilidad extrema, con una maleta roja que ni siquiera puede cargar y sin otra alternativa que entregarse a la cura de desintoxicación contra la heroína que su padre ha gestionado para él desde Santo Domingo. En la capital cubana, lo recibe el doctor Bengoa, encargado de su internamiento en la clínica La Pradera y de su instalación posterior en un departamento en La Habana. Desde la primera página de Hecho en Saturno, la última novela de la versátil artista dominicana Rita Indiana, se destaca la centralidad del padre en la historia de Argenis, a quien el doctor Bengoa se refiere insistentemente como “el hijo de José Alfredo Luna”. Al militar que lo acompaña —y que a diferencia de Argenis puede tomar y cargar la maleta sin dificultad— el doctor le explica con orgullo: “mi compadre José Alfredo es un héroe de la guerrilla urbana dominicana y un alumno del profesor Juan Bosch”.

La artista dominicana Rita Indiana.

El hijo adicto y el padre heroico, La Habana y Santo Domingo, constituyen ejes centrales en torno a los cuales se articula Hecho en Saturno. El dios de la mitología romana que devoraba a sus hijos aparece recurrentemente en la novela, sobre todo en relación con el cuadro de Goya, Saturno devorando a su hijo. El viaje al infierno de la drogadicción y el esfuerzo de desintoxicación que realiza Argenis en La Habana es al mismo tiempo un descenso a la memoria de la relación con un padre egoísta y ambicioso. La imagen heroica evocada por el doctor Bengoa contrasta con la reconstrucción de la figura de un hombre que luego de luchar contra la dictadura de Trujillo se acomodó rápida y eficazmente a una transición política que le permitió acceder a puestos cada vez más altos en el aparato estatal. A Argenis pronto le queda claro que su padre lo ha enviado a La Habana porque está en plena campaña electoral y no quiere ver afectada su imagen por la historia de su hijo adicto.

Con un ritmo ágil y un lenguaje coloquial y poético, la novela da cuenta del tortuoso proceso de recuperación de Argenis, quien no solo enfrenta el sufrimiento físico provocado por la abstinencia, sino también una serie de recuerdos que se vuelven especialmente dolorosos cuando se refieren a la relación con su padre. Después de salir de la clínica se instala en un departamento de La Habana, ciudad que recorre y en la que observa la pervivencia desgastada de las consignas e ideales revolucionarios que defendía su padre cuando él era un niño: “Qué pensaría su padre, el José Alfredo actual, de todo esto. El tiempo había extraído aquellas consignas de su boca como muelas picadas para sustituirlas por el buen diente con el que él y sus compañeros de partido consumían mariscos y Black Label todos los días” (42). Los grandes sueños revolucionarios parecen estancados en la calma habanera y han sido definitivamente traicionados en la bulliciosa Santo Domingo. El tono de escepticismo que atraviesa la novela cuando se refiere a la política dominicana —y más indirectamente a la cubana— encuentra una suerte de contrapeso cuando la narrativa se detiene en personajes, como los cubanos Vantroi y Susana, que ayudan a Argenis de forma desinteresada. A diferencia de sus padres que tuvieron papeles heroicos en las luchas revolucionarias, los miembros de la generación de Argenis deben reinventarse un sentido y un lugar en un mundo desencantado.

Hecho en Saturno despliega una trama entretejida de sucesos inesperados. Cuando se piensa que la historia está encauzada en una dirección más o menos previsible, irrumpen nuevos personajes y acontecimientos que señalan nuevos rumbos a una narrativa caracterizada también por la presencia constante de referencias a la música y la pintura.

Argenis, pintor fracasado socialmente, aunque talentoso, observa sus recuerdos y experiencias con una mirada en la que resulta evidente su formación artística. El mundo del arte y de quienes por opción o por destino quedan fuera de los circuitos del poder político y económico configura en la novela un espacio alternativo al ocupado por las figuras aplastantes del padre y del hermano. No solo la madre, la tía y la abuela de Argenis tienen un rol protagónico en ese sentido, sino también una serie de personajes masculinos marginales que se configuran como padres alternativos, de carácter benéfico. Al poder absoluto, devorador y tiránico de los Saturno de este mundo —entre quienes la novela parece incluir tanto a Trujillo y Balaguer como a sus opositores convertidos con el tiempo en políticos corruptos— se oponen así, aunque de forma más bien indirecta, la bondad y cierta callada resistencia del sastre de la infancia de Argenis y el pintor empobrecido y prácticamente ciego que le deja su pincel más preciado como herencia.

Esta novela de Rita Indiana fue publicada el 2018 por Periférica en España y por Laguna en Colombia en 2019. En 2020 apareció una nueva edición, esta vez a cargo de la editorial chilena Banda Propia, la que en su portada recrea libremente una escena que aparece casi en la mitad exacta de la novela y que marca un momento fundamental de la trama. Argenis y su vecino Vantroi recorren las calles de La Habana. El primero arrastra la maleta roja con la que llegó a La Habana, pero que esta vez lleva en su interior los elementos de vestuario y utilería que el bailarín usará en un espectáculo. El segundo lleva tacos y una pashmina amarilla. En el momento en que pasan frente a la parroquia del Sagrado Corazón la voz narrativa los convierte en un cuadro, o mejor dicho, en una carta de tarot: “Al pasar por la parroquia del Sagrado Corazón el cuadro estuvo completo. Eran la viva imagen del cinco de oros del Tarot Rider Waite. En la carta, una pareja de pordioseros cruza frente al vitral de una iglesia, una mujer va delante cubierta con un trapo y un hombre con muletas la sigue, disminuido. Era la carta de la pobreza, de una bancarrota general causada por la inestabilidad emocional”. Con su diseño de portada como una carta de tarot, por cuyo centro se desplazan Argenis y Vantroi, Banda Propia captura un momento central de la trama de la novela y acerca al público local a una escritora fundamental de la literatura dominicana contemporánea.   

Hecho en Saturno
Rita Indiana
Banda Propia, 2020
184 páginas
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