Rebeca Matte Bello: La audacia de una vida

Share
Hace tres años, la investigadora y gestora cultural María Ester González, residente en Roma, descubrió una pieza inédita de la gran escultora Rebeca Matte Bello (Santiago, 1875 – Fiésole, 1929). Une vie, realizada en Florencia, en 1913, revive el legado de la artista, cuya valentía le permitió convertirse en la primera mujer chilena dedicada a la estatuaria pública, con reconocimientos nacionales e internacionales que avalan su enorme talento. A partir de ese hallazgo, la autora de este artículo actualiza, devela y divulga, mediante una acuciosa investigación, los estudios sobre su vida y obra.
Texto y fotos: María Ester González Cereceda

Rebeca Matte Bello, hija única nacida en una familia aristocrática, cuyo padre, diplomático, se convierte en su protector y mecenas, trae consigo atisbos de cambio inminente. Nace el 29 de octubre de 1875 en Santiago de Chile. Su madre desarrolla una enfermedad mental que la lleva a refugiarse en los brazos de su abuela materna, Rosario Reyes, reconocida facilitadora cultural, quien la hace partícipe de tertulias que reúnen al cenáculo intelectual del gran Santiago. Esos primeros años de encuentros y nuevos conocimientos forjan su futura personalidad.

La investidura de su padre le permite acceder a lugares y ambientes a los cuales difícilmente habría sido convocada en su calidad de mujer.

Se establece en París, viaja a Roma, Berlín y adonde el trabajo de su padre lo requiera, hasta radicarse definitivamente en un pequeño pueblo de Toscana llamado Fiésole. Allí vive años intensos, de emocionantes reconocimientos y grandes pérdidas. En Villa La Torrossa pasará sus últimos días.

Es precisamente desde esta zona donde vuelve a resonar su nombre y su obra, 90 años después de su muerte, con el sorpresivo hallazgo de la escultura Une vie (Una vida), en el Museo Stibbert, el 23 de abril del año 2018, luego de una consultación de las fichas de las esculturas que se encuentran en la Galería de Arte Moderna de Palazzo Pitti, en Florencia.

Los pasos de una escultora

Rebeca Matte, hija única, nace en una familia aristocrática, cuyo padre, Augusto Matte Pérez[1], diplomático, se convierte en su más grande sostenedor.

Al nacer (1875)[2], la madre, Rebeca Bello Reyes[3], desarrolla una enfermedad mental que la lleva a crecer junto a su abuela materna, Rosario Reyes, mujer muy importante en el desarrollo intelectual y cultural de la pequeña Rebeca, ya que esta casa era un punto de referencia para la sociedad del tiempo. Un escenario del que difícilmente habría sido partícipe siendo mujer. Conocidas eran las visitas de José Victorino Lastarria, Alberto Blest Gana, junto a otros renombrados intelectuales de la época.

Siendo adolescente, se traslada a París con su padre. La ciudad la sorprende y el panorama efervescente que encuentra la estimula aún más a ejercitar su talento. En 1901 Rebeca contrae matrimonio en París y de la unión con Pedro Felipe Iñiguez en 1901[4], llega su querida y única hija Lily (1902) [5].

Modera su ritmo de producción para dedicarse a su pequeña hija y vuelve a Chile por unos años, sintiendo prontamente la necesidad imperiosa de emigrar.

Ya en Italia, se traslada con su familia a Toscana, donde viven alrededor de tres años (1913-1915) en la casona Villino San Giorgio, en Florencia, para luego asentarse definitivamente en Fiésole, en una casona cuya impresión Lily nos describe así: “mamá quedó impresionada con una hermosa villa en Fiesole, que tiene una vista soberbia”[6]. Villa La Torrossa[7] domina visualmente Florencia desde lo alto y se convertirá en su refugio, mudo testigo del dolor más grande que una madre puede vivir. La muerte de su amada hija Lily, quien aquejada de la “peste blanca”[8] —la temida tuberculosis—, muere en el sanatorio de Davos[9], en Suiza, con solo 24 años.

Esta madre, impotente ante la pérdida irreparable, viaja a Chile, donde en memoria de la madre que casi no conoció y de su hija crea la “Fundación Lily Iñiguez Los Nidos”[10], que ayuda a niñas en situación de riesgo social. Posteriormente, se encarga de la publicación del diario de vida de Lily, escrito desde los 11 años hasta poco antes de su muerte, Páginas de un diario[11].

En febrero de 1929 vuelve nuevamente a La Torrossa, donde el 14 de mayo a las 17.30 horas exhala su último respiro[12].

Formación académica

Encontrándose en París, Rebeca Matte termina su educación escolar. Hacia fines del siglo XIX, viaja con su padre a Roma para seguir clases con el importante escultor italiano Giulio Monteverde[13], quien se encontraba trabajando en la ciudad eterna y colaborando en el controvertido monolito de inicios del siglo XX, el Monumento Nacional a Vittorio Emanuele II, obra en la cual están representados los valores italianos y que Monteverde tiene la misión de eternizar en el grupo de esculturas Pensiero (Pensamiento)[14].

Roma se presenta ante la joven como un museo a cielo abierto. Sus ojos se impregnan de historia y arqueología, e intensifica su gusto por lo clásico de la mano de su maestro. Las obras que nacerán en ese período y algunas posteriores llevarán ese sello (La Grecia, 1898, Vestal, 1898).

Alrededor de 1899, la escultora vuelve a París. Con 24 años, ingresa a la privada Academia Julian[15], pues la escuela oficial de Artes (Académie des Beaux-Arts) no permitió el ingreso de mujeres a sus aulas hasta el año 1897, requiriendo además el manejo fluido del francés, desalentando así el ingreso de extranjeros. En esta academia asiste a clases de desnudos en vivo, algo impensable para una mujer en el contexto tradicionalista chileno. Es aquí donde encuentra a los grandes escultores Denys Puech y Ernest Dubois[16], maestros que marcarán su estilo con el dramatismo y la expresión en boga por esos años, que le ayudará a transmitir quizás sus propias tribulaciones, impregnando de ellas los nobles materiales con los que trabaja sus obras.

Sus obras entre Italia y Chile

Rebeca Matte tiene 25 años cuando es seleccionada por unanimidad para acceder al Salón de París de 1900[17], año en que fueron admitidas 2.780 obras en vez de las cinco mil de los años anteriores, debido al cambio de sede del salón al nuevo edificio del Grand-Palais.

Militza (1900)[18] abre las puertas a este gran salón internacional de exposición. Esta obra contiene una gran carga dramática, inspirada en la obra teatral del escritor francés François Coppée[19], Pour La Couronne[20]. Llega así, la reafirmación de su talento.

Vendrán pronto otros salones y exposiciones en Francia e Italia, alcanzando una merecida fama al punto de que el diario francés Le Figaro[21] publica una pequeña inserción cuando la artista y su esposo llegan, en una de sus tantas visitas, a París.

Sus años en Italia serán muy intensos a nivel familiar y artístico. 1913 es un año particularmente doloroso para la artista, pues muere su padre[22], quien cree en su talento quizás antes que ella misma. Pierde uno de los soportes más importantes de su vida. Como presagio, anticipa la Primera Guerra Mundial con su obra La guerra (1913)[23], en donde trata de revelar no el rostro de una guerra ganada, porque en una guerra todos pierden algo. Lily también la describe  en Páginas de un diario[24].

“Cuando se entra al estudio de mamá, una se estremece al contemplar su monumento. Qué contraste presenta esa mujer de rostro feroz, de mirada fría, que camina sin ver sobre un hacinamiento de muertos y heridos, con aquella otra figura de mujer agobiada por el dolor que busca refugio en la misma ráfaga que pasa.”

Esta obra la saca definitivamente del anonimato cotidiano, la expone, y de alguna manera la obliga a salir a la luz. Grandes intelectuales italianos de la época acuden a ver esta extraordinaria obra, como lo menciona Lily en su diario[25]:

Grandes y famosos artistas se han quedado asombrados al ver que una débil mujer ha podido hacer algo tan recio; pero, como ha dicho uno de los artículos en su honor, ‘grande es la audacia, pero la Artista es más grande que la audacia misma’… Mamá camina por el sendero de la gloria”.

Tal es el amor que la une a Italia que, por vía testamentaria, deja en donación algunas de sus obras a la Municipalidad de Florencia. Así, con orgullo, hoy podemos ver exhibida en uno de los museos más famosos de Europa, la Galería de Arte Moderna de Palacio Pitti, la Derelitta (1908)[26] , escultura de mármol que retrata a una mujer desnuda, en posición fetal, en el acto de ocultarse detrás de un muro o tal vez buscando la protección materna que no tuvo: ¿quizás lo que se le ha negado? ¿La emotividad bloqueada?

Esta Galería de Arte custodia en bodega otras dos obras en bronce, Due teste[27] y Donna giacente[28], esta última obra sometida recientemente a un minucioso trabajo de restauración realizado en el famoso Instituto de Restauración Opificio delle Pietre Dure[29], en Florencia.

Su rol femenino: La audacia de una mujer escultora

Matte era bisnieta del gran humanista y filántropo Andrés Bello[30], y lo menciono casi con pudor, pues de la escasa y a veces errada información que se encuentra acerca de la escultora, se trasluce una leve disposición a tratar de validarla a través de su antepasado. Este era el modo de apreciar la capacidad de las mujeres sobresalientes en esa época, aunque no se justifica. Ocurre también con la poetisa Vittoria Colonna[31], perteneciente a una importante y potente familia noble del renacimiento italiano, a quien se le reconoce su inteligencia y habilidad haciendo referencia a “que lo hace tan bien que parece hombre”, dejando un poco atrás la definición de “mujer ángel” que desarrollara el Nuevo Estilo[32] del cual se influencia el gran poeta y filósofo  Francesco Petrarca[33].

Esta visión sobre la mujer se podría comprender, tal vez, en aquella época, pero con gran sorpresa se puede apreciar que, en el tiempo de Rebeca, la situación tenía aún vestigios de aquello. A inicios del 1900, el famoso poeta colombiano Guillermo Valencia[34], su contemporáneo, ve en la obra de la artista “la glorificación más sublime de Don Andrés Bello”.

Aún más, el importante pintor italiano Vittorio Corcos (1859–1933)[35], eximio representante del movimiento cultural europeo Belle Époque, muy cercano a la familia Iñiguez Matte, retratista póstumo de Rebeca y su hija Lily, reconoce en Rebeca sus capacidades diciendo que “modela y esculpe como un hombre, pero piensa y crea con su corazón delicadísimo de mujer”[36].

Su altruismo y talento la hacen merecedora del título de Docente Honoraria en la Academia de las Artes del Diseño de Florencia[37], otorgado el 24 de enero de 1917[38]. (Fotografías 1 y 2)[39].

Esta academia, la más antigua del mundo, ve la luz en 1563, instituida por el Duque Cosimo de’ Medici[40], quien acoge la idea de Giorgio Vasari, gran artista y autor de célebres biografías de personajes destacados entre el 1300 y el 1500. El primer académico invitado y que asume el título de “Padre de las Artes” fue Miguel Ángel Buonarroti, a quien siguieron ilustres artistas, todos hombres, como Cellini, Galileo y Picasso. Solo en 1616 fue admitida la primera mujer en esta ya importante academia: la gran artista pictórica Artemisia Gentileschi[41].

Eso había sido varios siglos atrás, pero en el tiempo de Rebeca Matte la situación seguía siendo poco  generosa en cuanto a presencia femenina.

El título de Docente Ad Honorem en escultura fue conferido a tres hombres y a Rebeca Matte, convirtiéndose en la primera mujer no perteneciente a un país europeo en recibir este nombramiento.

El responsable del Archivo Histórico de la Academia, don Enrico Sartoni[42], me presenta una tarjeta de puño y letra de Rebeca Matte, quien en algunas ocasiones solía utilizar el apellido del marido, Pedro Felipe Iñiguez (Fotografía 3 y 4)[43].

Sartoni relata una historia conmovedora: “1917 era un año de plena guerra y aunque Florencia contaba con la protección de pactos para no ser bombardeada, la pobreza y muerte se vivía día a día. Se había creado un fondo de beneficencia para las familias y artistas que habían sido afectados por la guerra, en términos de pérdida de vidas, heridos o simplemente a causa de la economía. Rebeca dona una obra a la academia para que, con la venta de esta, puedan obtener dinero y ayudar así a este fondo” concluye.

La tarjeta habla precisamente de eso, de su voluntad de colaborar “con su modesto trabajo” al fondo proartistas, confiada en que la academia “hará el mejor uso de esto”, escribe en un impecable italiano[44].

Con mucha probabilidad, este es uno de los motivos, junto a su gran talento, por los cuales le viene otorgado  el honor de la docencia en la Academia de las Artes del Diseño.

Han pasado 104 años de ese día inolvidable, pero la situación del mundo no ha variado de manera considerable: Europa enfrenta un gran flujo de inmigrantes, la guerra continúa siendo un tema latente y la presencia femenina escasea en numerosos ámbitos. Por estos motivos, este logro toma más relevancia aún, porque no se trata solo de un reconocimiento a su gran talento, sino por, sobre todo, a la sensibilidad con sus pares y con su entorno.

Es así como a través de su trabajo se va revelando lo que lleva a esta “delicadísima mujer”, como la describiera Corcos, a realizar grandes obras y a no permitir que su talento pasara desapercibido. De ahí su “audacia”, término utilizado por un diario italiano para referirse al virtuosismo de la artista y que Lily recuerda en su diario con admiración: “Grande es la audacia, pero la artista es más grande que la audacia misma”[45].

El hallazgo de una obra olvidada: Une vie (1913)

Luego de un arduo trabajo de investigación que se extiende desde 2014 hasta la fecha, tiempo en el cual me he confrontado con diversas personalidades del entorno de la escultora y he visitado lugares para lograr calar sus vivencias, he podido delinear un perfil de la enigmática figura de la escultora chilena, buscando entender lo que enamoró sus ojos y la motivó a quedarse en esa lejana tierra. Fue así como llegué a Palazzo Pitti, en donde fui recibida por la directora de la Galería de Arte Moderno, Simonella Condemi[46], quien con mucha generosidad y profesionalismo puso a disposición la posibilidad de visitar la obra en exposición La Derelitta[47], acceder al depósito de obras y ver las dos esculturas en bronce, Donna giacente y Due teste[48], que custodia el museo.

La historiadora Isabel Cruz[49] en su libro Manos de mujer[50], comenta la obra Une vie y la reporta como extraviada, presentando una fotografía de archivo conservada por el museo, única prueba de la existencia de esta obra[51] hasta ese momento.

El 23 de abril de 2018, Antonella Alletto[52], del archivo del Palazzo Pitti de Florencia, permite, con mucha gentileza, la revisión de documentos y fichas de las obras de la escultora allí custodiadas. Me encuentro con un documento del 10 de abril de 1953, en donde se menciona el retiro de unas obras desde la Oficina de Bellas Artes de la Municipalidad de Florencia, obras donadas a la ciudad por expresa voluntad de “Dona Rebeca Matte Belle Iniguez”[53].

Imprevistamente, otro documento llama mi atención. En él se hace referencia a una carta del abogado Colombo[54], procurador de la Obra Pía “Lily Iniguez Los Nidos” de Santiago de Chile, que ofrece una donación a la ciudad de Florencia compuesta por otras esculturas. Una en particular llama mi atención: se trata de Une vie.

Por la tarde del 23 de abril de 2018, me dirijo al Museo Stibbert,[55] en donde encuentro por primera vez Une vie[56]. (Fotografías 5 y 6)[57]

La emoción es grande y el pudor de la conciencia de estar revelando una parte mantenida en silencio durante tanto tiempo me deja atónita[58]. Une vie se encuentra en el jardín del Museo Stibbert. Es, hasta el momento, un unicum, pues junto a la firma se puede leer la fecha de ejecución, “1913”[59], hasta ahora el único mármol de Matte con esta característica[60] (Fotografías 7 y 8).[61]

En mayo de 2019, la obra fue presentada en el Museo Stibbert, luego de la restauración realizada por el Studio Techne de Florencia, en manos de los restauradores Gilberto Lazzeri y Stefano Palumbo.[62] (Fotografías 9 y 10)[63]

Al analizar Une vie, he encontrado influencias de otros escultores en boga en esa época, particularmente de una obra de Giovanni Dupré (1817-1882)[64], Urania, la Musa de la Astronomía[65](1867), sobre todo en la posición de la mujer, ya que no es una postura común. En la obra, la escultora presenta a esta mujer con la mirada fija hacia adelante y los labios cerrados, porque no hay preguntas: se encuentra en una etapa de la vida donde ya sabe las respuestas. Un delicado velo con suaves pliegues cubre su cabeza y parte de sus hombros; ella está inclinada sobre unas rocas, sentada sobre una de sus piernas flectadas, lo que le da un aire cotidiano. Las manos entrelazadas sostienen su cabeza, los codos firmes se apoyan sobre lo que pareciera ser una esfinge egipcia. Su cuerpo revela una mujer madura que se muestra sin pudor, que no se esconde. Totalmente en contraposición a sus otras mujeres, como Derelitta y Militza, refugiada, escondida, contenida por un muro, la primera y la segunda, sufriente, suplicante, esforzándose por proteger un amor destinado a la muerte.

1913 es particularmente doloroso para la artista, pues es el año del fallecimiento de su padre, motivo por el cual la escultura es aún más importante, ya que se percibe la carga emotiva con la que fue esculpida. Hay mucho de la artista en sus pliegues, “es de las creaciones más tiernamente hondas de Rebeca, contiene su dolor silencioso y concentrado”, revelaba su prima hermana, Inés Echeverría Bello[66] en una de sus cartas.

La historiadora Isabel Cruz, en su libro[67], afirma que la artista se habría inspirado en la novela Une vie[68], de Guy De Maupassant. Se habla también de una influencia del gran Auguste Rodin en la obra de Rebeca y, al mismo tiempo, de la extraordinaria y controvertida escultora Camille Claudel[69].

Une vie (Una vida), escultura que estuvo en silencio tantos años, saca la voz como tantas mujeres lo hacen hoy. La suya es la de una mujer adulta que, consciente de quién es, no tiene reparos en mostrarse en completa naturalidad, desnuda, como la vida la moldeó. Sin miedo, puede mostrar su verdad. Como lo escribe Guy De Maupassant en Une vie, la protagonista, sofocada por la castrante tradición familiar y social, se despoja de todo, incluso de su dignidad, para retener infructuosamente los amores que colman la existencia misma: primero el amor egoísta de su esposo y luego el interesado amor de su hijo. Las dos obras están cargadas de fuertes emociones, de pérdidas y desapegos.

Rebeca Matte Bello: mujer altruista, pionera en su arte. Al profundizar en su intimidad, podemos darnos cuenta de que no hay fragilidad en su vida ni en su arte, pues debió enfrentar duros eventos y obstáculos familiares, en donde finalmente su pasión la llevó a obtener los más grandes logros que una mujer en su época pudiera alcanzar.

Hoy, su figura se realza conjugándose con los tiempos en que día a día las mujeres se enfrentaban a una sociedad rígida y temerosa. Esta artista hoy nos impresiona por su sensibilidad artística y talento.

Todo el dolor lo transforma en arte, lo amalgama en el mármol que se entrega a sus manos cada vez con más docilidad. Rebeca trae consigo atisbos de cambio en el canon estilístico tradicional, que pregonaba un arte femenino delicado, dulce, casi como un pasatiempo de las damas acomodadas, cuya tarea importante era crear y mantener un hogar cálido y acogedor.

La audacia la llevó a plasmar en el mármol lo que su tiempo no le permitió decir en palabras.   Rebeca Matte Bello, la mujer, la escultora, la madre, se nos sigue revelando:

“¡No! ¡yo no soy resignada! La vida me ha herido, pero no me ha doblegado, y si mis obras llevan para ojos videntes huellas de esas heridas, tú sabes que mi impulso no fue nunca vencido”[70].

Divulgación de su vida y obra

El hallazgo de esta escultura y el estudio profundo sobre la vida de la escultora logró traerla nuevamente a la palestra cultural nacional e internacional, coincidentemente en el momento de conmemoración de los 90 años de su muerte. Es por este motivo que junto a Grandes Mujeres Chilenas[71] —plataforma de difusión y revelación de mujeres  que han contribuido al desarrollo en todos los ámbitos en el país— dedicamos 2019 a la escultora, realizando seis conferencias en Chile[72]. Con el título Rebeca Matte Bello: L’Audacia di una Vita, se realizan dos conferencias en Florencia, Italia. Fue en la primera de ellas, realizada el 16 de mayo de 2019 en el prestigioso instituto de restauración Opificio delle Pietre Dure de Florencia, donde se presentó el trabajo de restauración de la obra Donna giacente.

Grandes Mujeres Chilenas76, representada por la fundadora M. Ester González Cereceda y la periodista Ximena Lara Navarro, fue invitada por la directora del instituto, Laura Speranza, junto al equipo de restauradoras, Stefania Agnoletti, Maria Baruffetti y Merj Nesi, ocasión en que se presentó una cronología biográfica de la artista junto a importantes detalles del trabajo de restauración realizado.

El 9 de octubre de 2011 se presentó una conferencia en la Academia de las Artes del Diseño, lugar emblemático por el vínculo que la une a la escultora, pues más de cien años antes era reconocida ahí con el título de Docente Ad Honorem. Se revisitó su vida y obra, exponiendo mi trabajo de investigación sobre la artista y haciendo especial énfasis en mi reciente hallazgo de Une vie. De paso, de realizaron gestiones para incluir la biografía de Rebeca Matte Bello en la página online de “enciclopediadelledonne”[73], para prolongar la difusión de su legado en Italia. Siguiendo esta óptica, se crearon en redes sociales páginas dedicadas a ella para extender la transmisión su legado.

Rebeca Matte fue una persona sensible, retraída, altruista, que no sobrexponía su presencia. Distraída, como le confesaría a Inés en una de sus cartas: “Es la distracción la que me ha arruinado definitivamente en la opinión de mi marido, que reconoce en este signo la irrefutable inferioridad de mi sexo”[74]. Iris nos revela su sensibilidad hacia los privados de clemencia social y divina: “Iba por el mundo predicando su tierno Evangelio de fraternidad, de comprensión, de amplia piedad humana”[75].

Una mujer que buscó la calma y el silencio en las colinas de la Toscana, y desde allí su creatividad y talento nos hacen llegar nuevamente su voz. Sus palabras hacia quienes recibimos y homenajeamos hoy su legado se sienten actuales y podemos leerlas  en una carta a su amigo Carlos Silva Vildósola[76] de 1923[77]:

“Mi buen amigo, vengo a expresarle la profunda emoción que me ha causado la manifestación de simpatía de que han sido objeto esos hijos míos de bronce que mandé a mi tierra…he llorado leyendo tanta palabra de bondad, tanta manifestación de fe… tales lagrimas son elixir de vida y si algún día vuelvo al trabajo y a la acción, ellas habrán sido las operadoras del milagro…”.

Más de cien años nos separan de esta gran escultora, y las dificultades con las que el mundo femenino se encuentra hoy no difieren mayormente de las que tuvo que enfrentar la artista en su tiempo.


[1] Augusto Matte Pérez (Santiago 1843 – Berlín 1913) abogado de profesión, desempeña diversos cargos públicos, entre ellos, senador, diputado, Ministro Plenipotenciario en Gran Bretaña y Suiza (1892 – 1894), Embajador en Berlín, Alemania (1905) en donde fallece el 25 febrero 1913.

[2] Rebeca Matte Bello nace en Santiago de Chile, el 29 octubre 1875.

[3] Rebeca Bello Reyes, nace en Santiago, luego de dar a luz a su única hija, desarrolla un desequilibrio mental que le impedirá hacerse cargo de su hija. Muere en Santiago en 1922.

[4] Pedro Felipe Iñiguez Larraín (1873 – 1936) Diplomático, 2° secretario de la Legión de París, acreditada en Suiza y la Santa Sede. Fue secretario del Ministro Alberto Blest Gana. Encargado de negocios en Francia. Ministro de Obras Públicas y Ferrocarriles. Ministro de Justicia e Instrucción Pública, entre otros cargos.

[5] María Eleonora Iñiguez Matte, más conocida como Lily. Nace el 19 marzo de 1902, en París.

[6] “Páginas de un Diario, Lily Iñiguez Matte, p. 28

[7] La Torrossa, Fiésole. Villa adquirida por la artista alrededor del 1915. Con nuevos dueños, hoy es un centro de eventos, conservando casi intacta la estructura que dejara su antigua dueña.

[8] Lily contrae la tuberculosis, enfermedad de la cual sus padres tratan infructuosamente de curarla. Fallece el 06 de septiembre de 1926, a la edad de 24 años.

[9] Davos, sanatorio ideado por el doctor Alexander Spengler a fines del 1800. Inspira al famoso escritor Thomas Mann para su novela La montaña mágica luego de la reclusión de su esposa por un periodo en ese sanatorio.

[10] Fundación Lily Iñiguez Los Nidos. Obra que, hasta hoy, continua con su benefactor legado.

[11] Publicado póstumo por la escultora en versión francesa que incluía sus poemas alrededor de 1927/8. La versión en español sin sus poemas es del 1954.

[12] Archivo de Fiésole, libro de actas de defunciones “Atti di Morte, N°64 Matte Rebecca moglie di Iniguez”

[13] Giulio Monteverde, importante escultor italiano (1837 – 1917) comienza esculpiendo madera, para luego liberar su gran destreza sobre el mármol y el bronce. Grandes obras componen su producción artística. Desarrolla ampliamente la escultura funeraria. Maestro de la escultora entre los años 1897/98 en Roma.

[14] Pensiero, conjunto de 6 esculturas en bronce, con una figura central en pie, representa El Genio, con las alas extendidas pronto a escribir el futuro de la Nación constituida pocos años antes. Parte derecha del monumento a Vittorio Emanuele II, Roma, Italia.

[15] Académie Julian, fundada por el pintor francés Rodolphe Julian en 1867 en París. Adquiere una gran importancia debido a los grandes maestros que allí impartían clases y también a los importantes artistas que de sus aulas egresaron. Esta Academia apareció como la gran alternativa para el mundo femenino.

[16] Denys Puech y Ernest Dubois, grandes escultores franceses. Puech junto a Auguste Rodin, presentan un proyecto, para el monumento de los Héroes de Iquique (primera piedra 1885). Es elegido el proyecto de Puech el cual desarrollará junto al escultor chileno Virginio Vargas. Hoy el monumento se puede apreciar en Plaza Sotomayor, Valparaíso.

[17] Correspondencia de Augusto Matte, Archivo Ministerio Relaciones Exteriores. Vol.V, 29-3-1899 a 05-4-1903 pp.186 a 188. Carta de Augusto a su hermana Delia, París 21 abril 1900

[18] Militza se encuentra hoy en el Museo de Arte y Artesanía de Linares, Chile.

[19] François Coppée(París 1842 – París 1908) poeta y dramaturgo.

[20] Pour La Couronne (1895) Obra teatral, cuya protagonista extranjera, Militza, se enamora del hijo del rey cristiano que luego cae en desgracia a ojos de su pueblo y es encarcelado. Ella, toma un cuchillo y lo asesina para que no sufra una lenta muerte, luego se suicida.

[21] Le Figaro, 08 agosto 1918, p. 2.

[22] Augusto Matte muere en Berlín el 25 febrero 1913.

[23] La Guerra (Villino San Giorgio, Florencia). Donada por el Gobierno Chileno, ubicada en el Palacio de la Paz en La Haya, Holanda.

[24] Páginas de un diario, Lily Iñiguez Matte, noviembre 1913 p. 20

[25]  Íbid. p. 22.

[26] Derelitta o Desesperanza (París, 1908) una placa al pie de la escultura dice: «Rebecca Matte Iniguez La Derelitta. Dono di Don Pedro Iniguez al Comune di Firenze»

[27] Copia de “Las Edades de la Vida” cuyo original se encuentra en la Sociedad de Instrucción Primaria.

[28] Copia en bronce de Militza cuyo original en mármol se encuentra en el Museo de Arte y Artesanía de Linares, Chile.

[29] Opificio delle Pietre Dure, importante instituto italiano de restauración. El equipo que trabaja meticulosamente en la restauración de Donna Giacente está formado por las restauradoras Stefania Agnoletti, Merj Nesi y Maria Baruffetti.

[30] Andrés Bello, de origen venezolano, llega a Chile en 1829. Realizó grandes obras, como trabajar en la creación del código civil y en la creación de la Universidad de Chile, de la cual fue rector desde 1843, hasta su muerte en 1865. Filántropo y considerado el más importante humanista iberoamericano.

[31] Vittoria Colonna, poetisa, de familia noble, marquesa de Pescara. Dama espiritual. Conocida es su amistad con Miguel Ángel Buonarroti.

[32] Stilnovo, nuevo estilo literario usado por los poetas a fines del medioevo que pretende renovar el concepto del amor, ya no sensual, sino más bien una experiencia espiritual.

[33] Francesco Petrarca, considerado como el precursor del Humanismo y uno de los importantes pilares de la literatura italiana.

[34] Guillermo Valencia, poeta modernista colombiano. Carta citada en Manos de Mujer, Isabel Cruz, 2008 p.285

[35] Vittorio Corcos, livornés, excelente retratista, grande exponente junto a Giovanni Boldini, de los artistas de la llamada “Belle Époque”.

[36] Vittorio Corcos, texto escrito para el diario “La Nación” desde Florencia 1921 y publicado en dicho diario el 08 marzo de 1922.

[37] Fotografía 1. Acta de la sesión del día 24 de enero de 1917, Archivo Histórico Academia de las Artes del Diseño. “Ordinanza del Collegio del di 24 gennaio 1917”, p. 44.

[38] Fotografía 2. Detalle de Acta en donde se aprecia el nombre de la escultora.

[39] Fotografías M. Ester González Cereceda, 24 sep 2018. Archivo Academia de las Artes del Diseño, Florencia.

[40] Cósimo de Médicis, de una gran familia aristocrática. Hombre político y filántropo. Protector de literatos y artistas, hizo construir grandes palacios, iglesias, bibliotecas y conventos.

[41] Artemisia Gentileschi (1593 – 1653) una de las artistas pictóricas más famosas de la época del Barroco italiano. Pudo acceder a estudios de pintura por la fama de su padre Horacio, gran artista, quien la inicia en la pintura.

[42] Sr. Enrico Sartoni, historiador, académico Ad Honorem de la Academia de las Artes del Diseño, responsable del Archivo histórico de la Academia.

[43] Fotografías 3 y 4 M. Ester González Cereceda, 23 abr 2018, Archivo Academia de las Artes del Diseño.

[44] Tarjeta en cartón color crudo, escrita por ambas caras, catalogada con el n°27, Archivo Histórico Academia de las Artes del Diseño. Fechada La Torrossa, 18 enero 1916

[45] Páginas de un diario, Lily Iñiguez, p.22.

[46] Sra. Simonella Condemi, historiadora del Arte, directora de la Galería de Arte Moderna de Palazzo Pitti. Docente Ad Honorem de la Academia de las Artes del Diseño de Florencia.

[47] La Derelitta (París, 1908), descrita en nota n°16.

[48] “Donna Giacente” y “Due Teste” Obras descritas en las notas n° 17/18

[49] Sra. Isabel Cruz Ovalle, historiadora. Hoy docente en la Universidad de Los Andes, Santiago de Chile.

[50] “Manos de Mujer, Rebeca Matte y su Tiempo 1875 – 1929”, Isabel Cruz de Amenábar, Origo Ediciones, 2008. Resultado de la investigación realizada por la autora.

[51] Íbid. p. 111. Fotografía obra “Una Vida”.

[52] Sra. Antonina Alletto, dependiente de Palazzo Pitti, quien me presentó los documentos mencionados.

[53] Documento Soprintendenza alle Gallerie per le Province de Firenze, Arezzo e Pistoia. Firenze 10 aprile 1953. Archivio Palazzo Pitti. “Opere donate alla città di Firenze per espressa volontà della defunta Signora Dona Rebeca Matte Belle Iniguez.

[54] Documento de la lectura oficial de la carta del abogado Oscar Colombo el 02 de julio 1949, que en calidad de procurador “…offre in dono alla città di Firenze, per espressa volontà della defunta Signora Dona Rebeca Matte Belle Iniguez artista di grande valore autrice di molti monumenti…”

[55] Museo Stibbert de Florencia cuyo nombre se debe al apasionado coleccionista Frederick Stibbert, quien, tras su inminente muerte, pide transformar la Villa en un museo. Ubicado hacia las afueras de Florencia.

[56] Fotografías 5 y 6. “Une Vie”, Museo Stibbert, Florencia.

[57] Fotografías M. Ester González Cereceda, 23 abr. 2018, día del hallazgo. Museo Stibbert, Florencia.

[58] Fotografía 7. “Une Vie” y María Ester González Cereceda, en el momento del hallazgo, Museo Stibbert, Florencia, 23 abril 2018.

[59] Fotografía 8. Firma de la artista sobre la base, bajo el pie de la mujer, “R. Matte 1913, letra manuscrita.

[60] La escultora solía firmar sus obras con la inicial de su nombre (R) y su apellido (Matte) por extendido, presentado en distintas formas, existe solo una obra en bronce, busto de Augusto Matte, único bronce, hasta ahora, firmado con fecha y lugar de ejecución “Roma III/97”, costado izquierdo por la parte de atrás. Ubicado en la Sociedad de Instrucción Primaria.

[61] Fotografías M. Ester González Cereceda, 23 abr. 2018, día del hallazgo. Museo Stibbert, Florencia.

[62] Fotografías 9 y 10. “Une Vie” luego del restauro, presentada el 14 may 2019. Museo Stibbert, Florencia.

[63] Fotografías M. Ester González Cereceda, 14 may 2019. Museo Stibbert, Florencia.

[64] Giovanni Dupré escultor italiano. Tuvo mucho éxito con su estilo que oscilaba entre el naturalismo y académico.

[65] Urania (1867), la Musa de la Astronomía, monumento funerario a Ottaviano Fabrizio Mossotti, Cementerio Monumental de Pisa.

[66] Inés Echeverría Bello (1868 – 1949) seudónimo Iris “mensajera de los dioses griegos”, literata, escribe novelas, cuentos, memorias, diarios íntimos. Prima hermana de la escultora. De Iris, fragmentos de cartas de Rebeca Matte. La Nación, 15 de mayo 1930. P3

[67] “Manos de Mujer”, Isabel Cruz de Amenábar, p.207

[68] Une vie (1883), de Guy De Maupassant, fue una de sus primeras novelas. Presenta una visión de la condición femenina del 1800, a través de la vida de Jeanne, joven aristocrática, protagonista de la novela.

[69] Camille Claudel, escultora francesa. Musa, alumna y amante de A. Rodin. Recluida en el manicomio de Montfavet, restando por 30 años y en donde encontrará la muerte el 19 octubre 1943.

[70] De Iris, fragmentos de cartas de Rebeca Matte. La Nación, 14 de mayo 1930. p5.

[71] “Grandes Mujeres Chilenas” fue creada por M. Ester González Cereceda el 25 marzo de 2015.

[72] Rebeca Matte Bello: La audacia de una vida: el 18 de febrero de 2019 en la Biblioteca Pública Municipal de Pirque (patrocinada por la Municipalidad de Pirque); el 21 de febrero de 2019 en el Museo Regional de Rancagua, el 7 de marzo de 2019 en el Instituto Italiano de Cultura Santiago (patrocinada por la Embajada de Italia en Chile); el 13 de marzo de 2019 en el Museo de Arte y Artesanía de Linares; el 20 de marzo de 2019 en la Universidad de Chile, Sala Adolfo Couve, Facultad de Artes sede Las Encinas, Campus Juan Gómez Millas (Moderadora Soledad Novoa Donoso, docente Dpto. de Teoría); y el 21 de marzo de 2019 en el Museo Nacional de Bellas Artes. “Rebeca Matte: La Audacia de Una Vida” auditorio José Miguel Blanco, junto a las históriadoras del arte, Eva Cancino Fuentes (Historiadora del Arte, encargada de Colecciones del MNBA) y Gloria Cortés Aliaga (curadora del MNBA, Historiadora del Arte e investigadora).

[73] “Enciclopediedelledonne.it”, página online que recoge biografías de mujeres de todos los tiempos y de todos los países del mundo.

[74] De Iris, fragmentos de cartas de Rebeca Matte. La Nación, 15 de mayo de 1930, p. 3.

[75] Op.cit., p. 3.

[76] Escritor, periodista y diplomático. Colaboró en “El Porvenir”, “El Chileno”, “Artes y Letras”, “Selecta” “Revista Chilena”, “Zig-Zag” y “El Mercurio”, de Santiago, llegando a ser su director en dos períodos (1907-1911 y 1920-1931). Un premio periodístico lleva el nombre “Silva Vildosola”.

[77] Carta fechada 05 may 1923, La Torrossa. Archivo Nacional, Santiago, Chile.

>> Referencias bibliográficas, entrevistas y agradecimientos

Related Posts