“Enmarcar obras —como hace esta curaduría— en “posibilidades de practicar la humanidad” termina ubicándolas más alto de lo que cualquier plinto podría elevarlas, alejándolas así de nosotros”, escribe el crítico Diego Parra sobre No todo viajero recorre caminos — De la humanidad como práctica, de la 36ª Bienal de São Paulo
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