Más que meras modas, el espiritismo y la teosofía fueron formas de alianza entre mujeres chilenas a fines del siglo XIX y principios del XX. La mayoría eran artistas, poetas y escritoras que se unieron en torno a estas prácticas y crearon una red en la que se articulaban intereses intelectuales, vínculos artísticos y lazos de afecto.
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