A lo largo de una trayectoria de más de cinco décadas, el documentalista chileno, figura clave del género a nivel mundial, construyó una obra indispensable para comprender la historia y la identidad de Chile. A modo de homenaje tras su muerte, el 15 de septiembre pasado, reunimos aquí algunas citas destacadas de entrevistas que le concedió en distintas circunstancias a dos periodistas de Palabra Pública: una, cuando estrenó El botón de nácar en la Berlinale 2015, y otra en plena pandemia, en 2021, a poco de estrenar en Chile La cordillera de los sueños.
Por Evelyn Erlij y Denisse Espinoza | Foto: Julie Sebadelha/AFP
Tejer los hilos de la memoria y conectar pasado y presente a través de detalles que vuelven una y otra vez fue la gran tarea cinematográfica de Patricio Guzmán (Santiago, 1941- París, 2026). El director que irrumpió en la escena mundial con La batalla de Chile (1975-1979), la monumental trilogía que narró como ninguna otra obra documental el ascenso, auge y caída del gobierno de Salvador Allende, construyó una filmografía dedicada a explorar la historia chilena reciente. En películas fundamentales como Chile, la memoria obstinada (1997), Salvador Allende (2004), Nostalgia de la luz (2010), El botón de nácar (2015), La cordillera de los sueños (2019) y Mi país imaginario (2022) supo entrelazar los dramas de la política, la geografía, la memoria colectiva y la experiencia íntima de nuestro país de una manera única, con lo que no solo se convirtió en uno de los documentalistas de mayor peso a nivel mundial, sino también en alguien que elevó el género documental a la altura de la ficción.
Tras su muerte en París a los 85 años, recordamos citas de entrevistas que dio a dos periodistas de Palabra Pública: una, de 2015 (publicada originalmente en Qué Pasa), cuando estrenó El botón de nácar en la Berlinale; y otra de 2021 (publicada en Palabra Pública), en la que habló sobre La cordillera de los sueños (2019) y sobre el momento político del Chile de entonces.
Sobre La batalla de Chile como una fuente inagotable de anécdotas
“Fueron dos años de filmación en un periodo histórico único. Con el equipo, por ejemplo, estuvimos presos varias veces en fábricas ocupadas por la derecha. Una vez, nos dieron vuelta el auto en una toma de terreno. Cuando los camioneros se reunían en grandes concentraciones, nosotros los filmábamos, y en una de esas nos tomaron presos, pero apareció un diputado de derecha que era muy decente y logró que nos soltaran, así que por suerte no nos agredieron. En la película también hablo más sobre mi detención de 15 días en el Estadio Nacional. Entonces sí, hay muchos momentos que no he contado porque nosotros éramos testigos, pero también protagonistas”.
Sobre el género documental frente al cine de ficción
“Seguimos siendo un género menor. Y seguiremos luchando contra todos estos grandes actores dueños de un carisma espectacular. ¿Cómo va a competir una descendiente de kawéskar de mi película con estrellas como Juliette Binoche? Es imposible. Competimos con esa desigualdad. Pero no me importa. Estoy acostumbrado (…). Como tengo una empresa productora, la gente piensa: ‘Ah, este hombre es importante’. Pero no. La empresa funciona en mi departamento y somos mi mujer y yo. El documentalista es un luchador, una especie de apasionado que lucha con la metáfora, con la historia, la memoria. Pero seguimos siendo pequeñas personas”.
Sobre mirar a Chile desde la distancia
“Cuando estás fuera, ves mejor lo que pasa adentro. Es como una pecera: tú miras los peces y puedes meter el dedo y saber la temperatura. Los peces no saben a qué temperatura están. Yo vivo atrapado como en una gota de ámbar, como esos insectos que viven, que están desde hace millones de años ahí, porque el período del golpe fue tan injusto, tan atroz, tan violento y tan desproporcionado, que para mí fue como si me hubiesen incendiado la casa. Es como que llegues a tu casa y no hay nada. No están tus libros, tus fotos, se acabó todo. Eso me ha marcado para toda la vida. Gracias a la creación, a la invención, a la imaginación, he llegado a tener un camino. Un artista no puede vivir sin un camino”.
Sobre si haría un documental que no tratara sobre Chile
“Eso depende mucho de las circunstancias. Por ejemplo, si es que alguien te ofrece hacer algún proyecto en otro lugar o te interesa una historia particular. Pero hace tiempo que abandoné ese camino y prefiero seguir trabajando sobre Chile. Me interesa más y varía tanto. La última vez, con mi esposa pensábamos sobre qué podíamos hacer una nueva película, y de pronto estalló un movimiento gigantesco de un millón y medio de personas en Santiago. Aquí tenemos tema para al menos tres películas más. Me parece fantástico seguir en lo mismo, no me aburre para nada”.
