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La vitrina web • abril

Padre madre hermana hermano (2025), de Jim Jarmusch. 1 hora 51 minutos. En cines y pronto en Mubi

Uno nace, crece y pasa casi un tercio de su vida con gente que nunca logra conocer del todo. O peor: personas con las que se tiene poco y nada en común, pero que, aun así, uno decide querer. Porque de eso se trata la familia: nadie escoge la que le toca, pero sí se elige amarla (o no). Este asunto —por el que más de alguien sufre en las sobremesas los domingos o paga la consulta de un psicólogo— está en el centro de Padre madre hermana hermano, la última película de Jim Jarmusch, en la que mira con humor y ternura el misterio de las relaciones entre padres e hijos. A través de tres episodios aparentemente aislados, y con un estilo típicamente jarmuschiano—ritmos pausados, diálogos largos, lentos e incómodos—, el cineasta pone la cámara en escenas cotidianas como la visita de dos hermanos a un papá desastroso o un té familiar para preguntarse cómo es posible que a veces seamos tan distintos a quienes nos criaron y cuán poco sabemos sobre los que más amamos, algo en lo que Jarmusch empezó a pensar luego de la muerte de sus padres. Una película atravesada por esa mezcla de extrañeza y que vuelve inolvidables a sus personajes, encarnados por un elenco estelar que incluye a Adam Driver, Charlotte Rampling, Cate Blanchett y Tom Waits.

Evelyn Erlij

Racconto,de Leonardo Portus. En Museo de la Memoria. Hasta el 31 de mayo. Gratis

Una vez más, el artista autodidacta traslada la tradición del retablo al campo artístico, proponiendo una reflexión que entrelaza memoria y ciudad. Si antes su trabajo se enfocó en la arquitectura modernista y las viviendas sociales, ahora presenta cuatro maquetas de distintas ciudades que remiten a cuatro crímenes emblemáticos ocurridos durante la dictadura. A través de una lupa suspendida en altura, el visitante se aproxima a estas maquetas vacías que sugieren una inquietante fantasmagoría: espacios donde la escena del crimen podría haberse convertido en un “sitio de memoria”, pero que, por el contrario, permanece resguardando de forma anónima esa y quizás muchas otras heridas. El ejercicio permite al espectador acercarse de manera inusual a estos casos — entre ellos, los asesinatos de Carlos Prat y su esposa Sofía Cuthbert o el del excanciller Orlando Letelier y su asistente Ronny Moffit— como si estuviéramos en una sala de peritajes criminológicos. De fondo aparecen fotos, recortes de prensa, portadas de libros y bocetos preparatorios a modo de tablero investigativo. “No son nuestros propios recuerdos porque no estuvimos allí. No son los recuerdos de otros porque están en la memoria de todos”, escribe el curador José de Nordenflycht. La obra de Portus nos confronta con la ciudad que habitamos, cargada de muertos, y nos hace preguntarnos cómo seguir reactivando la memoria histórica en un país donde la impunidad persiste de distintas formas.

Denisse Espinoza

Autobiografía por encargo, de Chantal Akerman. Ediciones Bastante, 2026. 136 páginas

La cineasta belga Chantal Akerman (1950-2015), directora de Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) —la mejor película de todos los tiempos, según la revista británica Sight and Sound—, comenzó su carrera autofinanciando sus proyectos de maneras tan precarias como ingeniosas. En Autorretrato de cineasta, que Bastante Ediciones vuelve a poner en circulación en español —tras una primera edición descatalogada que MALBA publicó en 2005 para el catálogo de una exposición—, recuerda su trabajo como cajera en un cine porno de Nueva York, donde ideó un sistema para quedarse con parte de la recaudación: entregaba medio boleto a cada espectador y guardaba el resto del dinero. “Me parecía una hermosa historia que ese dinero volviera al cine”, confiesa sin culpa. Encargado con motivo de una retrospectiva en el Centro Pompidou, la autobiografía frustra la expectativa de este tipo de escritura: la de explicar una obra. En su lugar ofrece una distancia irónica respecto del objeto que intenta fijar: ella misma, sentada sobre el diván. Más que una clave interpretativa de su filmografía, Akerman ensaya una serie de rodeos, recuerdos fragmentarios y preguntas sin resolver. “Mi vida es larga, una larga rumiación”, escribe. No obstante, también aparecen indicios reveladores: la presencia de las salmodias en sus diálogos, como huella de su ascendencia judía, o su afinidad con la idea de escritura menor formulada por Gilles Deleuze y Félix Guattari a propósito de Kafka.  Entre anécdotas de rodaje, viajes, amistades y conversaciones con su madre, el libro compone así un retrato íntimo de una de las cineastas más influyentes del siglo XX.

José Núñez

Kayser, de Francisca Palma Arriagada. Editorial Oxímoron, 2025. 108 páginas

¿Cómo reconocemos y hacemos presente a nuestros muertos cuando fueron borrados de la historia o devueltos apenas como osamenta? ¿Cómo levanta una madre el memorial de su hijo a partir del carbón que le entregan en el Servicio Médico Legal? Kayser, el primer libro de poesía de Francisca Palma, nace del incendio del 20 de octubre de 2019 en una bodega de Renca, donde murieron Yoshua Osorio, Julián Pérez, Andrés Ponce, Luis Salas y Manuel Muga, y desde ahí asume una tarea incómoda: pensar la persistencia material de los cuerpos en un tiempo que ha naturalizado la producción de restos. Lejos de toda anomalía, el libro muestra cómo los cuerpos fragmentados forman parte de la experiencia contemporánea en Chile, y lo hace sin grandes rodeos retóricos. En cinco secciones, Palma no narra: indaga. Su lenguaje roza lo pericial sin perder intensidad poética y, esquivando el morbo, restituye la pregunta por nuestras formas de nombrar y de vincularnos con una ciudad que se ha levantado sobre la erosión de los cuerpos. Así, Kayser opera como un contra-archivo: entre los intersticios de la información legal y la desidia investigativa, interroga qué puede validarse como memoria, a la vez que recupera lo excluido y vuelve visible el vacío que deja la violencia, convirtiendo la evidencia en memoria y ésta en exigencia de justicia.

Gabriel Lane