Discos de occasion, de la artista visual Camila Estrella, “es un libro híbrido y fragmentario que defiende la búsqueda paciente y el deseo como motor en tiempos dominados por algoritmos”, dice Claudio Guerrero Valenzuela, académico de la PUCV, en el texto de presentación del volumen. Concebido bajo la lógica del montaje, el libro —que emula la forma de un CD— recoge pequeños textos dedicados a los discos de segunda mano que Estrella coleccionó durante su estadía en París y que nos habla de una experiencia vital basada en la melomanía como pulsión.
Por Claudio Guerrero Valenzuela
Discos de occasion (Pez Espiral, 2025), de Camila Estrella, es un libro que vuelve a poner sobre la mesa algunas necesarias anacronías en tiempos de inestabilidad y ruina. Escritura híbrida —entre la narrativa autobiográfica, la crónica y la crítica— y de carácter fragmentario, este libro recoge pequeños textos dedicados a los amados discos de ocasión, aquellos encontrados por unos pocos euros en la sección de saldos de la disquería Gilbert Joseph de París, donde la artista visual vivió por más de un lustro a comienzos de siglo en función de una beca de estudios. Concebido como miniatura, el libro reconstruye la lógica del deseo, eso que parece perdido en la actualidad por la anestesia de las pantallas. Ese motor se expresa en el ansia de encerrarse a escuchar un disco, en el hallazgo de un sonido nuevo o desconocido, en la necesidad de la euforia del desplazamiento de la buhardilla a la disquería y de la disquería a la buhardilla, en la urgencia de atesorar en un ritmo la experiencia de una extranjería.
Concebido bajo la lógica del montaje, característico del trabajo visual de Estrella —cuyas preocupaciones por diversos soportes (cine, música, fotografía, objetos encontrados y materialidades diversas) apelan al recurso del desmontaje de la acumulación y a la conformación de contraarchivos discontinuos, sin más lógica que la operación de la yuxtaposición del collage como resquebrajamiento del tiempo lineal—, Discos de occasion podría entenderse como una contraserie que desestabiliza la uniformidad de la producción serial contemporánea. Al recurrir a una tecnología analógica, Discos de occasion vincula la escucha con una memoria material, deliberada y resistente a la circulación efímera de los sonidos. El disco de ocasión se vuelve así un objeto memorable: una operación que se vuelca sobre los saldos de la modernidad, sus residuos, y una resistencia consciente a la pasiva lógica algorítmica de las listas de reproducción sugeridas. Bajo este procedimiento, se conforma una estética que intenta rescatar el concepto de obra concebida como unidad coherente y discontinua a la vez: el disco escuchado de principio a fin, según una secuencia preestablecida, por una parte, y el anclaje y desarticulación de esa escucha en relación a un momento específico de la vida, por otra parte, según el ir y venir de la memoria, en un corte que atrapa el mero discurrir del tiempo para inscribirlo en la operación desobediente de una escritura rememorante.

Vida y creación se entrelazan en este pequeño libro que emula la forma de un CD, de un modo que nos permite entender que no toda retromanía eleva la nostalgia a un lugar aporético, a ese callejón sin salida al cual nos suele conducir. Muy por el contrario, lo que podríamos denominar la cuestión de la nostalgia bien puede ser un motor de reconstrucción de mapas afectivos que trazan nuevos senderos críticos. En efecto, el coleccionismo, la materialidad y la narración autobiográfica se trenzan en una práctica creativa que se resiste a las modas, la serialización uniformizante y a la cómoda funcionalidad de la programación algorítmica, cuya “libertad de elegir” no hace más que profundizar la progresiva deshumanización de los tiempos que corren. Subsumida por la emoción del hallazgo, la colección de discos termina por configurar un muestrario informe de albricias: los sonidos llegados a amar como objetos encontrados. De modo similar al recurso de la ironía —que se inviste de su contrario y provoca una interrupción de la linealidad discursiva—, la anacronía del coleccionismo y de la escucha de un disco de principio a fin inscribe una fisura algo más extensa en la temporalidad, y funciona así como una crítica del tiempo presente, al infringir un freno a la lógica de la reproducción sin fin, como ruido de fondo, que se impone como una hegemónica forma de anestésica escucha.
Este libro de Camila Estrella se suma a dos anteriores, muy distintos, pero ciertamente en diálogo gracias a una estética que asoma bajo la lógica de operaciones más o menos conectadas entre sí. Si en Ácratas (Naranja Publicaciones, 2022), inscribe las muestras del trabajo creativo con diversos materiales: imágenes fotográficas, recortes, hormas de zapatos, textos críticos, impresiones gráficas, tarjetas, etc., proponiendo un despliegue argumental que apela más a las huellas del proceso de creación que al cierre de un acabado propósito de sentido, en Discos de ocassion cifra su atención en los vestigios de oyentes anteriores, como ese ticket de un concierto de David Bowie encontrado al interior de Heroes (1977), de modo que el disco usado como material de segunda mano vuelve a cobrar vida con nuevo sentido. En ambos, los materiales gastados son la superficie de inscripción cuya vitalización se activa en el proceso creativo. Asimismo, si en su investigación Tu pregunta es mi respuesta. ROCI: Derivaciones de la visita de Robert Rauschenberger en Chile (Universidad de Chile, Departamento de Artes Visuales, 2024) Estrella proponía una reconstrucción del campo cultural-artístico de los años ochenta, a contrapelo de las lecturas canónicas que fijan nombres y autores y que terminan por anclar y cerrar un panorama crítico, en Discos de ocassion vuelve a proponer un ejercicio similar de reordenamiento de materiales, en función de experiencias vitales cuya línea de base es la melomanía como una pulsión. Entre ambos libros apreciamos un pasaje: de la reorganización crítica del mapa a partir de la desestructuración de la pulsión arcóntica del archivo, a la conformación de un archivo propio a partir de la hiperestimulación del órgano auditivo. Y en medio, la ruta, la trama: la escritura. Acompañada de Leonard Cohen o Talk Talk, de Iggy Pop o Lou Reed, de Björk o Beck, en una larga lista de reproducción anglófona, la necesidad de contar. La inscripción de una mano. De volver a narrar y situar al sujeto en la relación compleja e inmediata con sus materiales de trabajo. De la escritura como una forma de ralentización del ritmo del capital.
Este texto corresponde a la presentación del libro Discos de occasion, que tuvo lugar el 8 de enero de 2026 en la Librería Catálogo de Viña del Mar.
