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La vitrina web • agosto

Sin relato. Atrofia de la capacidad narrativa y crisis de la subjetividad, de Lola López Mondéjar. Anagrama, 2024. 344 páginas

Freud no hubiera podido crear el psicoanálisis en nuestros días, asegura la psicoanalista y escritora española Lola López Mondéjar (1958), y la razón es inquietante: los seres humanos son cada vez más incapaces de articular lo que les pasa, de ser historiadores de sus vidas, de armar relatos para dar sentido a sus vivencias. Este fenómeno, que ve a diario en su consulta, la llevó a escribir Sin relato, libro ganador del Premio Anagrama de Ensayo 2024, en el que desarrolla las posibles razones de este “mutismo introspectivo postecnológico”, como lo llama. La autora sitúa el origen de todo en la caída de los grandes relatos —anunciada por Lyotard en 1979—, y continúa su análisis hasta llegar a la actual digitalización de la vida social y cotidiana. Las utopías colectivas hoy son individuales y solo están al alcance de quienes pueden comprarlas, advierte, y afirma que los únicos relatos globales que mantienen su vigencia —el feminismo y el ecologismo— tambalean por los embates de los populismos. “Atrofia de la capacidad narrativa, huida del pensamiento crítico, rechazo del contacto a favor de una búsqueda de la satisfacción inmediata: el individualismo neoliberal y el mundo digital nos alejan de lo que considerábamos la condición humana. ¿Somos hoy, pues, menos humanos?”, escribe la autora. Y quizás no estaría mal que nos hiciéramos esa pregunta.  

Evelyn Erlij

Desbordar el cauce, de Victoria Guzmán y Paula Valenzuela (eds). Ediciones Metales Pesados, 2025. 251 páginas.

Aún dominado en gran medida por una visión masculina, el mundo del arte es el reflejo del sistema político y económico en el que vivimos: exitista, inmediato, fugaz, productivista. Sin embargo, también es todo lo contrario: un espacio de resistencia, de reflexión, de libertad y apertura que nos interpela constantemente. Así lo demuestra este libro de entrevistas con 13 artistas latinoamericanas mujeres y de las disidencias, donde se aborda todo aquello que no se encuentra ni en los museos ni en las galerías de arte, donde la obra final es la estrella: los procesos creativos con sus fallos, naufragios y lentos aprendizajes. A partir de las experiencias de artistas como las chilenas Paula Salas, Patricia Domínguez y Constanza Alarcón-Tennen; la argentina Gimena Castellón-Arrieta o la venezolana Wilkellys Pirela, entendemos cómo el arte se convierte en un espacio de vida cotidiana con sus inherentes complejidades, como las brechas de género, la precariedad laboral, la maternidad y las diversas exigencias que la sociedad impone sobre ellas. Frente a esto, las artistas empujan desde sus distintos quehaceres e inquietudes el diálogo colectivo, la reciprocidad y la construcción de afectos como base de sentido para seguir creando. 

Denisse Espinoza

Conmemorar y Celebrar, exposición colectiva hasta el 31 de agosto en la sala de artes GAM

Durante mucho tiempo vivimos bajo la estrecha idea de lo binario, de lo masculino y lo femenino como únicos parámetros identitarios. Sin embargo, a fines de los 80, la teoría queer irrumpió con fuerza, resignificando aquella palabra que siglos atrás se había utilizado para estigmatizar los cuerpos y existencias “torcidas”, “extrañas” y “anormales” que desafiaban la heteronorma. De allí en adelante, y sobre todo en las últimas dos décadas, hemos asistido a una explosión de nuevos imaginarios queer en la literatura, el cine y el arte, que han ayudado a desmantelar las visiones reduccionistas de nuestros cuerpos y sentires, revelando que la experiencia humana trasciende infinitamente la dualidad. Esta diversidad sin límites es la que se conmemora y celebra con esta exposición que reúne obras de 18 artistas LGBTIQ+ de distintas regiones del país, y que a través de la curatoría de Mariairis Flores ayuda a alimentar una visualidad desprejuiciada y liberadora. Más allá de la inscripción en el mundo del arte de estos artistas, el hecho de que esta muestra se despliegue en un espacio central y simbólico como GAM, en plena Alameda, es un ejercicio de visibilización importante y urgente frente a la amenaza del pensamiento conservador de ultraderecha que niega lo diferente y lo diverso. 

María Soler

El lector en su paraíso. Diccionario de una biblioteca imposible, de Jacobo Zanella. Ediciones UACh, 2025. 260 páginas

“La lista es el origen de la cultura”, afirmó Umberto Eco en una entrevista con Der Spiegel en 2009. “Forma parte de la historia del arte y la literatura. ¿Qué busca la cultura? Hacer comprensible el infinito”, añadió el escritor y semiólogo italiano. En un mundo saturado de producciones culturales, las listas tienen el singular poder de ofrecer un orden en medio del caos. Ellas reflejan nuestro anhelo de abarcar un ámbito que, de otro modo, no tendría límites precisos. En un ejercicio de generosa erudición, el traductor y editor mexicano Jacobo Zanella reunió las listas de títulos que encontraba en los libros que leía y las ordenó alfabéticamente. El resultado es El lector en su paraíso, un volumen con extractos sobre un sinfín de temas, desde la bibliomanía y las novelas en las que no ocurre nada hasta títulos curiosamente traducidos y primeras ediciones, escritos por autores como Anne Fadiman, David Shields, Augusto Monterroso y Roberto Calasso. Zanella, quien es editor del sello Gris Tormenta, había hecho algo parecido en Escuchar la nieve (Ediciones Bastante, 2024), un fascinante catálogo de citas. En esta nueva selección realiza, acaso, lo que Borges decía sobre ordenar bibliotecas, que es “ejercer, de un modo silencioso y modesto, el arte de la crítica”.

José Núñez

Magadán, de Álvaro Díaz. Fondo de Cultura Económica, 2025. 28 páginas

Quienes crecimos viendo televisión por cable acumulamos una cantidad estrafalaria de conocimiento inútil: las 101 comidas rápidas que cambiaron el mundo, las 100 peores canciones sobre sexo o teorías ancestrales sobre alienígenas. Así se enteró Álvaro Díaz, cofundador de 31 minutos, de la existencia de un horripilante pez llamado siluro, que vive en los ríos de Europa y que, en el programa Monstruos de río, de Animal Planet, aparecía viviendo en un estanque de la planta nuclear de Chernóbil. Inspirado por esa historia se le ocurrió componer “Magadán”, la “primera canción que nadie me pidió” y que, por lo mismo, quedó fuera de 31 minutos. Pasaron los años, y Díaz no solo grabó la canción (disponible en Youtube y Spotify), sino también convirtió la letra en un libro. Magadán es la historia de un niño que debe responder en clases cuál es su sueño. Mientras sus compañeros dicen cosas obvias, él confiesa que quiere pescar un siluro en Magadán, una lejana ciudad rusa que alguna vez fue paso obligado para los prisioneros de los gulags. El libro, ilustrado por el mexicano Francisco de la Mora, es un buen muestrario de los intereses de Díaz y, en ese sentido, es algo así como un spin off involuntario de 31 minutos: abundan las ideas locas, los lugares exóticos y los personajes entrañables.

Palabra Pública