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La vitrina web • septiembre

El traje del novio, de Felipe Zambrano. Del 7 al 28 de septiembre en Teatro Ictus



Dos almas aparentemente dispares se encuentran en una modesta sastrería de Concepción. Olivia (Diana Sanz, ganadora del premio a Mejor Actriz del Círculo de Críticos de Arte en 2022 por esta interpretación) es una hosca costurera ya mayor que no entiende la insistencia obsesiva del violinista Francesco (Guilherme Sepúlveda), un inesperado cliente venido de Italia, quien le ruega que le confeccione su traje de novio. Ese tenso tira y afloja inicial se convierte en una divertida negociación que los termina uniendo en la confección del traje, en sesiones donde cada uno va revelando los claroscuros de sus vidas y oficios. Pero Francesco esconde un secreto que es la razón de por qué ha llegado hasta ese rincón de Chile, y que lo une irremediablemente a Olivia. La dirección de Héctor Morales a partir del conmovedor texto de Felipe Zambrano es sobria, detallista y sensible, entregándonos una historia que se va hilvanando a retazos y de forma delicada, como si fuera un patrón de costura. Una historia pequeña y singular, pero que representa el drama irreparable de cientos de familias víctimas de la dictadura chilena y sus heridas que todavía permanecen abiertas.

Denisse Espinoza

Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro, de Cookie Mueller. Hueders, 2025. 308 páginas

Cookie Mueller (1949-1989) escribió crítica de arte, fue columnista en varias revistas, actuó en las películas más desquiciadas de John Waters —Female Trouble, Pink Flamingos, Poliéster—, diseñó ropa, fue estrella del cine independiente. Además de ser actriz, escritora e ícono de la contracultura estadounidense, fue también protagonista de las décadas más salvajes de la segunda mitad del siglo XX: vivió en comunidades hippies, terminó en la cama con Jimi Hendrix, fumó marihuana con Jim Morrison y se cruzó con la familia Manson; fue una de las mejores amigas de Divine, la travesti más excesiva de todas, y murió por complicaciones del sida a los 40 años. Aunque su vida parecía una fiesta permanente, también sufrió las miserias de ser libre y desenfrenada en una época en que las mujeres debían supuestamente quedarse en la casa. El volumen Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro —traducido por Rodrigo Olavarría— es una compilación de relatos filudos y desprejuiciados de Mueller, pero ante todo son crónicas de una época de libertad radical que nunca dejará de fascinar.

Evelyn Erlij

La tierra te lleva, de Blanca Wiethüchter.  La Pollera Ediciones, 2025. 170 páginas


Qué se podría decir sobre un poema de amor como Luminar (2005). Quizás basta con leerlo para hacerse rápidamente de La tierra te lleva, la antología poética de Blanca Wiethüchter (1947-2004), editada por Vicente Undurraga, quien ya había hecho lo propio con Eunice Odio y José Lezama Lima en La Pollera Ediciones, reuniendo un pequeño catálogo de la mejor poesía latinoamericana. También podríamos sumar las formas breves de Territorial (1983) o la precisión rítmica y conceptual de Asistir al tiempo (1975) —con una primera edición prologada por otro grande de la poesía boliviana, Jaime Sáenz— para convencernos de que estamos frente a una poeta deslumbrante, cuya obra permanecía casi en secreto para los lectores en Chile. Hija de un alemán y una chilena, Wiethüchter fue además ensayista, docente y crítica literaria. Su poesía es un espacio fértil para la imaginación, un lugar donde conviven la hondura metafísica y la mirada íntima, aunadas por una sensibilidad hacia la belleza verbal. Si, como dijo Pierre Michon, “las obras que cuentan son opacas y añaden opacidad al mundo”, la poesía de Wiethüchter es un claro ejemplo. 

José Núñez

Lecturas aberrantes y hermenéutica esquizo, de Cristián Geisse. Bordelibre Ediciones, 2025. 220 páginas

Se dice que una buena novela no ofrece respuestas, sino preguntas, que su acierto está en las múltiples reflexiones que propone en torno a un tema. Algo similar podría decirse de un libro de ensayos como este, con la salvedad de que, si bien plantea preguntas interesantes sobre la traducción literaria, la relación ambivalente de un escritor con la academia o las estrategias de descentralización de la literatura chilena, también se la juega con algunas respuestas. Sin embargo, las suyas son, como reza el título, aberrantes, antipedagógicas, interpretaciones antojadizas que revelan las filias literarias de un escritor como Cristián Geisse —con la obra de Manuel Rojas, Gabriela Mistral, Alfonso Alcalde y Fiódor Dostoievski—, quien mantiene su habilidad narrativa en textos donde cuenta, por ejemplo, sus andanzas con los escritores del Colectivo de los Pueblos Abandonados. Hace años, el autor de Pobres diablos construyó un “centro investigativo, mi universidad privada con fines de lucro personal, en la cual el único alumno y maestro soy yo, y que por supuesto jamás será acreditada ni jamás recibirá ningún financiamiento externo, porque se nota claramente que es una gran payasada”. Fruto de ese trabajo, quizás, nació este libro, publicado por la editorial de La Serena Bordelibre Ediciones.

Palabra Pública