Valentina Cruz. De amor, humor y muerte en el Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 6 de septiembre

Muchas veces se ha considerado el dibujo como un arte menor, apenas un paso previo hacia la pintura o la escultura. Sin embargo, en su trayectoria, Valentina Cruz (1938-2025) demostró con creces que el dibujo puede alcanzar la perfección como lenguaje expresivo. Su dominio del puntillismo, el achurado y la creación de volúmenes en acuarela, tinta china, lápiz o carboncillo, pero sobre todo su imaginación, la convirtieron en una de las exponentes más notables del género, que practicó durante más de seis décadas. Su trabajo se despliega ahora en el Museo Nacional de Bellas Artes en la retrospectiva más completa de su obra, con más de 100 piezas, la mayoría donadas por la artista en vida y varias exhibidas por primera vez de forma póstuma. Entre ellas destacan los desconocidos Rompecabezas (1970), cuatro grandes dibujos en formato redondo; las series Los ajedrecistas (1968), Paternidad irresponsable (1972) y varias Sin título, realizadas durante la dictadura, protagonizadas por misteriosos personajes calvos con lentes oscuros que blanden lapiceras como si fueran armas. «Quiero mostrar que existen realidades paralelas, que siempre hay algo que se escapa de lo cotidiano. Acá lo fantástico es dramático», dijo en 2015. Pero en sus dibujos —muchos cercanos al cómic— también hay humor, ironía, inocencia y ternura. La exposición reivindica al dibujo como un lenguaje mayor y salda, aunque sea tardíamente, una deuda con una de las artistas más singulares del arte chileno.
—Denisse Espinoza
El árbol de la memoria, de Jorge Teillier. Descontexto Editores, 2026. 112 páginas

Sobre Jorge Teillier (1935-1996) se ha escrito largo y tendido: perteneció a la generación literaria del cincuenta, fue el principal representante de la poesía lárica —una estética que, a contracorriente de la modernidad, se caracterizó por convertir la provincia y la infancia en un espacio y tiempo míticos—, un título que quizás solo podría disputarle su amigo, el poeta magallánico Rolando Cárdenas. Esta poética encontró su expresión más clara en sus tres primeros libros: Para ángeles y gorriones (1956), El cielo cae con las hojas (1958) y El árbol de la memoria (1961), que durante largo tiempo circularon de manera fragmentaria en antologías y que Descontexto Editores ha venido recuperando de manera sostenida en ediciones que recogen las últimas versiones de los poemas revisadas por el autor. Aquí se encuentran algunos de sus motivos recurrentes —el paisaje rural, la infancia perdida— y su estilo inconfundible: un lenguaje sencillo, aparentemente espontáneo (o, como lo calificó
Enrique Lihn, “de fácil y grata aprehensión (…) sin implicaciones intelectuales ni aditamentos retóricos”). Leerlo es ingresar a un mundo poblado de imágenes nostálgicas, de molinos vacíos, parques solitarios, rieles oxidados y trenes que parten bajo la lluvia. A 91 años del nacimiento del poeta, esta edición de El árbol de la memoria, que incluye un prólogo de Diego Alfaro Palma y un epílogo de Teófilo Cid, permite volver sobre una obra que conserva intacta su capacidad de conmover. Quizás allí radica su mayor logro: ofrecer un refugio contra el paso inexorable del tiempo.
—José Núñez
Vida, Larry David y la búsqueda de la infelicidad. Casi una historia de Estados Unidos. En HBO Max

Antes de crear Seinfeld y Curb Your Enthusiasm, Larry David hizo muchas cosas. Fue vendedor de sostenes, chofer de limusina, tuvo una pésima carrera como standupero y hasta estudió una licenciatura en Historia en la Universidad de Maryland. Por eso no es tan raro que se haya lanzado a hacer una serie histórica con ambientación, trajes de época y todo. Vida, Larry David y la búsqueda de la infelicidad, recién estrenada en HBO, es una saga de sketches delirantes que, por supuesto, tienen poco de veracidad y mucho de absurdo, y en la que reinterpreta algunos de los hitos fundacionales de Estados Unidos, a 250 años de su nacimiento. En los primeros tres episodios se puede ver el día en que Rosa Parks no fue arrestada por negarse a ceder su asiento a un pasajero blanco (adivinen de quién fue la culpa), la primera llamada telefónica de Graham Bell (a quien justo le toca un interlocutor incapaz de callarse) o las propuestas ridículas que circularon durante la redacción de la Constitución (por ejemplo, prohibir decir «feliz año nuevo» después del 7 de enero, un asunto muy ¿serio? que David ya había planteado en Curb…). En ese sentido, la serie funciona como una reescritura de varios chistes, obsesiones y escenas hilarantes e incómodas que el comediante trabajó por décadas . A esto se suma un desfile de invitados —como Jerry Seinfeld o Jon Hamm— que acompañan a David en esta especie de antología histórica de sus neurosis, en la que, de paso, nos recuerda que ni siquiera los momentos más solemnes de un país están libres de absurdo y estupidez..
—Evelyn Erlij
Televisión con memoria: Entrevistas a creadores de ficción histórica en Chile y Colombia. Ed. Mónika Contreras Saiz. Universidad Libre de Berlín, GUMELAB, FES Comunicación, 2025

Este trabajo académico a cargo de Mónika Contreras —editora del volumen— y las investigadoras Hannah Müssemann y Holle Meding —quienes hicieron las entrevistas— resulta fundamental para comprender las costuras que permitieron hilvanar algunas de las ficciones audiovisuales más relevantes de lo que va del siglo XXI no solo en Chile y Colombia —como Los 80 o Tres Caínes—, sino también a nivel regional, como lo fue y sigue siendo el fenómeno de Pablo Escobar, el patrón del mal. A través de 30 entrevistas a distintos integrantes de los equipos —entre productores, guionistas, investigadores, directores y directoras, elenco y técnicos— se arma una historia coral sobre los procesos largos y no lineales detrás de las producciones, ahondando tanto en la etapa de escritura como en el material original en el que se basa la serie (libro o biografía), así como también en quién está detrás de la producción. Por ejemplo, si se trata de un canal nacional o de una plataforma global; si la productora local tiene el control editorial y creativo o funciona más bien como prestadora de servicios; o cómo se configura el casting cuando la producción tiene vocación y alcance internacional, entre otros eslabones relevantes. Aunque el propósito de la investigación es indagar en la pertinencia o utilidad de las ficciones para su uso pedagógico y docente en cuanto a la comprensión de los procesos históricos contemporáneos que presentan, también constituye un texto fundamental para comprender la producción audiovisual contemporánea latinoamericana en clave glocal.
—Claudia Lagos
