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Los 10 textos más leídos de 2025

1. José Ángel Cuevas: “La poesía no le importa a nadie”

Este año el poeta, unos de los más reconocidos de la generación del 70, volvió a las librerías con Canciones rock para chilenos y otros poemas, un volumen que recupera dos libros publicados a fines de los años 80 y una selección de su obra, marcada por el habla popular, la memoria colectiva y las consecuencias del golpe de Estado. En esta entrevista, reflexiona sobre su proceso de escritura y el desencanto que siente con el Chile actual. “No hay mucha gente que se haya metido a poetizar Santiago”, comenta. “Yo me propuse conocer todo Santiago. Recorría los barrios, las poblaciones. Hay unas partes, en el centro, de casas viejas que me gustaría ir a recorrer de nuevo. Meterme en esos lugares me da la posibilidad de escribir, por ejemplo, un nuevo poema sobre Santiago”.

Por José Núñez

2. Ilan Pappé. Del silencio cómplice al pánico moral

En su paso por la Fiesta Literaria Internacional de Paraty, el historiador israelí aborda el “pánico moral” de Occidente frente a Palestina, la manipulación del antisemitismo y el genocidio en Gaza como parte de un proyecto colonial. El autor de La limpieza étnica de Palestina y El lobby sionista reivindica el coraje de hablar, pese a las amenazas y presiones que ha sufrido a lo largo de su trayectoria. “El pánico moral se produce cuando las personas educadas, con conocimiento, saben que lo que ven es inmoral, está mal, pero debido a su propia profesión o interés, temen expresar su condena. Es peor que la ignorancia, porque la ignorancia significa que no saben. Tampoco es bueno que la gente no sepa, pero de quienes hablo saben exactamente lo que sucede”, explica Ilan Pappé en esta entrevista sobre el silencio de Occidente frente al sufrimiento palestino.

Por Faride Zerán

3. La insoportable formularización del ser

En El informe. Trabajo intelectual y tristeza burocrática, la filósofa española Remedios Zafra se pregunta cuántos querrán en el futuro arriesgarse a desarrollar una vocación investigativa, en particular en las artes y humanidades, frente a la creciente y, a ratos, absurda burocratización de este tipo de trabajo. “No solo se ven afectadxs esxs investigadorxs y académicxs, sino que toda una sociedad que va perdiendo las herramientas para pensarse e imaginarse a sí misma”, advierte la crítica y académica Lorena Amaro en esta columna. “El texto de Zafra, torrencial y plagado de ejemplos, interpela a la burócrata que le exige un informe donde explique para qué necesita un computador. Con su escritura busca no tanto denostar a su interlocutora como intentar un principio de diálogo en búsqueda de soluciones sobre un fenómeno que afecta a la misma burócrata, muy en línea con lo que Hegel describiera como la dialéctica del amo y el esclavo (pero aquí, ¿quién es el amo, quién el esclavo?)”, anota.


Por Lorena Amaro

4. Marie Bardet. Deshacer la academia

La filósofa, investigadora y bailarina francesa radicada en Buenos Aires fue una de las invitadas de la edición 2025 del Foro de las Artes de la Universidad de Chile, titulada “Formas Post-humanas”. En esta entrevista, reflexiona sobre el cuerpo, la escucha y los modos de vida en un mundo en crisis. “Creo que es errado ver lo que hacemos como un refugio para unos pocos. Creo que lo que hacemos realmente puede transformar la realidad y las condiciones de vida. Y soy consciente de que vivimos en el fracaso y de que hay poca esperanza. Entonces, no pienso que tengamos que ser potentes frente a la impotencia: tenemos que abrazar nuestra impotencia y reconocer la responsabilidad de que no transformamos solamente la universidad o nuestras pequeñas creaciones o investigaciones, sino que ahí también está el mundo”, dice Bardet.

Por Denisse Espinoza

5. Agotamiento y revolución

En Atusparia, el último libro de Gabriela Wiener, “no falta el ingenio, pero el humor y la ironía resbalan por momentos en charcos de banalidad, agotando su tema”, escribe Lorena Amaro en esta columna. “Wiener se lanza por primera vez a la ficción, aunque vuele sobre temas que ya hemos visto en sus crónicas y textos autobiográficos. No resulta extraño que incluso aparezca un texto firmado por ‘Gabriela Wiener’ en un reportaje sobre la revolucionaria Atusparia, porque no hay cosa que escriba que no deba soportar ese yo que lo devora todo, incluso en este caso, en que recurre, como muchos textos contemporáneos, a una multiplicidad de formatos, saltando del relato novelesco en primera persona a informes de inteligencia gubernamentales, entrevistas, un cuento sobre una alpaca revolucionaria, cartas, letras de canciones e incluso una interesante playlist con canciones clásicas de protesta, himnos rusos, cumbias y, por qué no, Rosalía. No importa cuántas variaciones paródicas leamos de este grito anticolonial: siempre parece estar detrás Wiener parapetada en su bastión madrileño, con todas las causas que sus lectores ya conocen”, advierte la crítica literaria.

Por Lorena Amaro



6. Dime a quién citas y te diré quién eres

Aunque los discursos institucionales proclamen hoy inclusión y perspectiva de género, las prácticas del conocimiento siguen reproduciendo exclusiones históricas. Esta columna se adentra en ese espacio incómodo entre lo pronunciado y lo omitido, para reivindicar el ensayo —esa escritura que duda, que piensa en voz alta y que encarna una posición— como forma de resistencia frente a la autoridad del canon. Un lugar donde la experiencia, el cuerpo y la vulnerabilidad no se ocultan, sino que se vuelven intervención pública. “Las figuras que la historiografía dominante omite son, justamente, quienes encarnaron radicalmente el pensamiento situado. Ellas no propusieron ideas abstractas, sino intervenciones: hablaron desde el aula rural, desde los márgenes del feminismo, desde la crítica cultural en dictadura, desde la disidencia epistémica. No esperaron que les otorgaran autoridad para pensar el mundo. Lo ensayaron”, dice la columna.

Por Claudia Lagos Lira y Carla Rivera Aravena



7. Chat GPT o la escatología de las máquinas

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial nos enfrenta a uno de nuestros grandes miedos: que la tecnología nos sustituya. El filósofo Yuk Hui, uno de los principales pensadores de estos asuntos, cree que esta supuesta lucha entre humanos y máquinas es una visión errónea: más que prohibir la IA en las universidades o entrar en pánico, lo que importa es entenderla como una prótesis, como una forma de reforzar el potencial humano.  “Ninguna invención llega sin obstáculos y problemas. Aunque estos obstáculos son más conceptuales que técnicos, ignorar lo conceptual es precisamente lo que permite que crezca el mal, como resultado de una perversión en la que la forma prevalece sobre el fundamento. Solo cuando nos liberemos de los estereotipos culturales y de la profecía autocumplida de la industria tecnológica podremos desarrollar una mayor comprensión de las posibilidades del futuro, que no pueden basarse únicamente en el análisis de datos y la extracción de patrones”, escribe el filósofo en esta columna


Por Yuk Hui

8. De aquí no me muevo

El culto a la acción y el prestigio del zangoloteo tienen múltiples orígenes, desde la invención del turismo a la ansiedad posmoderna y el temor a la muerte —la quietud definitiva—. Pero hay cientos de ejemplos de una belleza posible en la detención. La inacción es buen combustible para la imaginación, el arte y la inteligencia discursiva.  En esta columna —parte de la edición impresa número 35 de la revista—, la editora Andrea Palet nos habla sobre la necesidad del no movimiento en una época donde la aceleración de la vida se ha exacerbado. “El capitalismo no se entiende sin la expansión permanente y su poderoso brazo sicológico, la pulsión por la novedad, que es inestable por definición. La inmovilidad se asocia a la enfermedad y al fin de la vida (claro), al estupor, a la cobardía, a la conformidad (no tan claro)”, escribe.


Por Andrea Palet



9. Leila Guerriero: “La escritura es un látigo, no un don”

En La dificultad del fantasma, su último libro, la periodista y escritora argentina va tras las borroneadas huellas de Truman Capote en la Costa Brava, donde el autor de A sangre fría buscó el aislamiento para escribir su obra maestra. “Capote investigaba con una minuciosidad tremenda. Se convirtió en una especie de detective: revisaba documentos, cotejaba testimonios, se metía en el mundo de sus personajes hasta volverse parte de la historia. Yo también me obsesiono, también busco hasta el cansancio, pero hay algo en la forma en que él narraba, en su manera de construir escenas con tanta precisión, que lo hace inimitable”, dice Guerreiro. Desde Buenos Aires, en medio del ruido de las protestas contra el gobierno de Javier Milei, la autora de La llamada reflexiona en esta entrevista sobre la relación entre memoria y escritura, el periodismo en tiempos de desinformación y la crisis política en Argentina.


Por Pedro Bahamondes Chaud

10. El miedo ante el “fin del mundo”

Llamamos “Guerra Fría” al período que sucedió a la Segunda Guerra Mundial, un tiempo en que la paz se sostuvo en un clima de inseguridad, y en el que, mientras las potencias no se enfrentaban directamente, murieron entre 30 y 40 millones de personas. A pesar de que han pasado tres décadas desde su fin, la expresión no ha perdido vigencia, si entendemos que se trata de un orden en que la paz se funda directamente en el temor a la guerra.  En este ensayo, el filósofo y académico de la U. de Chile plantea que hoy “Asistimos a un clima de “fin de mundo”, que no consiste simplemente en la destrucción material de este, por cierto, sino en la crisis o agotamiento de una forma de comprender el mundo”.


Por Sergio Rojas