​​​Por el derecho a moverse ​​

Cuando se aceptan lógicas competitivas de unos contra otros —élite versus pueblo, nacionales versus inmigrantes— alimentadas por el miedo y el resentimiento, no solo crece la distancia entre los derechos humanos proclamados y su cumplimiento real, sino que también aumenta la posibilidad de terminar con menos derechos —y peor protegidos— que generaciones anteriores.

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